domingo, 24 de mayo de 2026

Con el suelo cediendo bajo nuestros pies

¿Cómo se aprenden las cosas? ¿Porqué son tan injustos y asimétricos los procesos de aprender y olvidar? Aprender cuesta un montón, y olvidar, muy poco. Me refiero a una habilidad, por ejemplo. Aprender un idioma es arduo, exigente y conlleva mucho esfuerzo y constancia. Desaprenderlo ocurre sin que uno se dé cuenta, sin que resulte costoso. Parece algo muy sencillo, para lo que no se necesita ni intuición.

domingo, 17 de mayo de 2026

ChungKing Express

No sé si me dará una entrada en el blog para comentar todo lo que me sugiere esta película. De Kar Wai Wong, por el que tengo auténtica veneración. No sé cual fue la primera película que vi suya, pero si sé que fue hace casi 20 años. Supongo que In the mood for love, y después quise ver más películas suyas, cosa que me suele ocurrir. Ayer volví a ver Chungking, por unos reels de instagram que me la recordaron, y me sigue pareciendo genial. Y me pasa una cosa con el cine, que en ocaciones me recuerdan a otra película. Y no quiero decir a películas anteriores, sino a posteriores.

Que me recuerde a Blueberry nights es normal, porque es del mismo director. Y los puestos de comida rápida, y el uso metafórico de las llaves, y la necesidad de una huida, y una vuelta. Pero también Faye Wong me recordó a Amelie, o más bien al revés. Y a Hierro 3, la obra maestra de Kim-ki-duk.

Chungking tiene dos historias encadenadas por dos escenas, al menos que yo haya detectado. Cuando el policía de la primera parte se cruza con Faye Wong en una persecución y cuando Brigitte se cruza con Faye Wong, de nuevo, saliendo ésta de comprar el Garfield gigante. Te plantea preguntas sobre las fechas de caducidad, que todo lo tiene. Te muestra a una persona obsesionada por la potencial llamada de una ex, pero no mirando el móvil, sino llamando a la centralita del busca (¿quién se acuerda ya de aquel aparato?). Te revuelve un poco, pero lo justo para que pienses, y es una revoltura que te deja bien, que te alivia.

Tengo una amiga que fantaseaba con que era la novia de Lenny Krawitz. Empezaré a fantasear que salgo con Faye Wong. Con permiso virtual de Soledad Villamil.

viernes, 15 de mayo de 2026

Luis

En el registro civil, hacia 1920, auspiciado por un cacique, trabajaba un tipo que cobraba por el registro de los nacimientos de una manera muy peculiar: por la cantidad de letras que tenía el nombre. Así, en esos años, proliferaron las Anas en detrimento de las Mercedes, se penalizaron los Alejandros y nacieron muchos mas Luises.

jueves, 14 de mayo de 2026

Dance me to the end of love


Dance me to the children who are asking to be born
Dance me through the curtains that our kisses have outworn
Raise a tent of shelter now, though every thread is torn
Dance me to the end of love

miércoles, 13 de mayo de 2026

Fiesta de la Séptima Generación (y V)

Un teléfono móvil está sonando.

- ¿Qué tal? ¿Cómo estás?

E: - Pues muy bien, supercontenta de como salieron las cosas ayer.

- Te lo he dicho varias veces, pero si la fiesta fue un éxito fue gracias a ti. Todo el mundo me felicitó, y no hice más que indicarles que fueran a decírtelo a ti, que habías sido la artífice de la organización.

E: - Vas a conseguir que me ponga colorada. La idea fue tuya, los invitados los seleccionaste tu, tu elegiste el Club de Regatas...

- Si, todo eso era lo fácil, tu lo hiciste posible sin ningún fallo.

E: - Bueno, y ahora, ¿vas a contarme el gran secreto?

- ¿A cuál te refieres?

E: - No te hagas el tonto. ¿Quénes eran los invitados?

- Te juro que no los había visto en mi vida.

E: - Eso no significa que no supieras quienes son.

- En efecto.

martes, 12 de mayo de 2026

La seguridad del asincronismo

Desde hace mucho tiempo no es necesario decir las cosas a la cara. Podemos escondernos detrás de la seguridad de que un mensaje enviado será leído y contestado en algún momento. Eso si la persona a quien se lo envías tiene la educación y el respeto de hacer ambas cosas: leerlo y contestarlo. Insisto.

Frente a la cobardía de la seguridad y de avisar (referencia cultureta a Nombres impropios, de Sabina) reivindico la entrada directa, a porta gayola, a pecho descubierto, y que sea lo que sea (esta, de Drexler).

No se puede afirmar
Que me engañaba cuando me mentía
Se llamaba Osadía
Y desde el primer día
Tuvo la cobardía de avisar
Nombres impropios, Joaquín Sabina

Ya estoy en la mitad de esta carretera
Tantas encrucijadas quedan detrás
Ya está en el aire girando mi moneda
Y que sea lo que
Sea
Sea, Jorge Drexler

domingo, 10 de mayo de 2026

La ecuación genética

Todos estamos formados por nuestros antepasados. Desde el principio de todas las generaciones de las que yo desciendo, todos los hombres han tenido básicamente el mismo cromosoma Y. No exactamente el mismo. La genética es mucho más compleja que esta explicación de medio pelo, pero vale para que la entienda el CEO de una empresa. Y a mi genética han aportado todos y cada uno de los hombres y mujeres que juntaron sus fluidos antes que yo naciera. Eso quiere decir que los rasgos físicos evidentes, digamos como ejemplo el color de los ojos o la forma de las uñas, viene determinado por una ecuación en la que seguro que participan muchos de mis ancestros.

También otras cosas que no son visibles, más bien perceptibles, se han generado a partir de una ecuación similar. Por ejemplo, el tono de la voz, a través de las cuerdas vocales y otros instrumentos humanos que intervienen en el proceso de hablar. O la forma en la que comunicamos o no comunicamos. O si te gusta el olor de la tierra mojada. Habrá una parte de todas esas infinitas características que tenemos que podrá haber sido influenciada por la educación que nos hayan dado, por el entorno o por cualquier variable que ni se nos ocurra pensar en ella ahora, pero ahí está la ecuación genética.

En algún lugar de tu árbol genealógico alguien respiraba como tu, le dolían las mismas cosas que te duelen a ti y se enamoraba de las mismas cosas o personas que tu. No las eliges, están en tu ecuación.

Asombroso.

Los recuerdos incidentales. ¿Puede una IA oler?

Leyendo sobre memorias y otros animales domésticos, encontré este concepto que me ha perturbado bastante. No el concepcto en si, los recuerdos incidentales, sino precisamente la posibilidad de perderlos.

En esencia, entendí que eran recuerdos asociados a otros conceptos. Por ejemplo, si yo te pregunto dónde está Quintueles, seguro que me indicas el camino perfectamente, pero, además, recuerdas la pastelería Verdementa y lo ricos que son allí los cruasanes y esa asociación constituye en si mismo un recuerdo incidental. O si pregunto por una calle en la que hay una librería a la que sueles ir, el recuerdo del olor a papel de los libros te traerá una sensación placentera. Y ese recuerdo tuyo me puede incitar a ir a la pastelería o a la librería.

Sin embargo, si yo le pregunto a Google o a una IA cómo ir a Quintueles o a la librería de marras, pero no hay recuerdo incidental que aflore en la conversación. Sería una pena que el olor y sabor de los cruasanes y el olor del papel de los libros se perdiese. Vamos camino de ello.

viernes, 8 de mayo de 2026

Inteligencia Artificial

Tengo el coche sucio y quiero ir a lavarlo a un lavadero que está muy cerca de mi casa, a unos 50 metros. Defiendo todo lo que puedo el ecologismo, y condeno el gasto innecesario de energías, especialmente las fósiles. ¿Cómo es mejor que vaya, andando o en coche?

Gluten en Zahara de los Atunes

En ocasiones, nos sucede que nos estancamos cuando tratamos de recordar algo en concreto. Un amigo me dijo en una conversación que le costaba recordar gluten y Zahara de los Atunes, por separado, claro está. Gluten era algo importante porque su mujer es celíaca. Y Zahara de los Atunes es, siemplemente, un destino reciente de vacaciones.

Es curiosa esta desmemoria selectiva. A mi, por ejemplo, me cuesta recordar los nombres de las calles. Nunca he hecho un esfuerzo grande por recordarlas. Cuando era un chavalete, le preguntaba a mi padre, que daba la sensación de que se sabía todo el callejero de Gijón. Y él me resolvía la duda. Ahora, es Google Maps quien me ayuda.

Einstein decía que no hacía falta recordar las cosas que pueden encontrarse en los libros. En la era digital, eso se traduce en que no hace falta recordar lo que puedes encontrar en Google, ¿no?

A vosotros, ¿qué palabras os cuesta recordar?

jueves, 7 de mayo de 2026

Poesía gramatical

Nunca pensé que poesía y gramática, en cualquiera de sus formas y variantes, pudieran ir juntas en la misma frase, al estilo de inteligencia y militar. Pero recientemente las escuché en un podcast para describir la gramática polaca y me gustó esta expresión. Por alguna singularidad de la misma, tildaban una de sus reglas como poesía gramatical. Y eso que me gustan las gramáticas. Y eso que me gustan las lenguas. Tanto como los idiomas.

He decidido volver a estudiar polaco antes de que el podcast considerara esa relación con la poesía. Hace ya casi 15 años que me fui de Varsovia, y en este tiempo quise volver a estudiar el idioma, incluso tuve un par de intentonas que fracasaron. Fundamentalmente porque mis profesoras no eran profesoras, sino polacas circunstancialmente fuera del país, pero que no tenían la capacidad didáctica para serlo.

Ahora, ya con las videoconferencias totalmente integradas en nuestras vidas, me resulta muy fácil el retorno al pasado de Jacques Tourneur y volver a dar clase con la última profe que tuve en Varsovia.

Habrá novedades sobre este tema.

miércoles, 6 de mayo de 2026

Me equivoqué de faro

Hoy he escuchado en la radio una historia de hace muchos años, relacionado con el hantavirus, acerca del armador que visualizó la oportunidad de los viajes de placer en crucero, y que el primer barco dedicado a semejante menester sufrió un accidente y encalló porque el capitán se había equivocado de faro.

Un faro tiene una combinación específica de períodos de luz y de sombra, que se llama la característica del faro, por la que se le puede reconocer desde el mar, y así saber los tripulantes en donde se encuentra un barco y de acuerdo con sus cartas y mapas, situarse. ¿Pueden dos faros tener la misma característica? Si, pero tendrían que estar tan alejados en el mapa que sería imposible de confundirlos. No sé. Por ejemplo uno en la costa asturiana y otro cerca del cabo de Buena Esperanza. Habría que estar muy mal orientado para que nos indujera a error. La otra explicación del accidente sería que no hubiera identificado correctamente al faro por su característica, y pensara que era el faro de Tazones en vez del de Cabo Peñas. Y de ahí la debacle.

Pues se me ha ocurrido pensar que también a nosotros nos pasa lo mismo, nos equivocamos de faro (persona). En ocasiones, erramos al interpretar unas señales de luz y de sombra que nos envían y que son otras distintas. Eso trae como consecuencia que ese no es el faro (persona) al que nos tenemos que dirigir. Y encallamos. En otras ocasiones, las menos, confundimos un faro (persona) con otro que está a muchos kilómetros de distancia, acabamos descolocados.

lunes, 4 de mayo de 2026

Fiesta de la Séptima Generación (IV)

Son las ocho de la tarde del 27 de junio. Sábado, para más señas. En el Club de Regatas de Gijón se está organizando una fiesta en el salón principal. Se ha improvisado un pequeño escenario, semicircular, levantado sobre una reluciente tarima de madera de castaño, en torno al cual se disponen ocho mesas, en dos filas alrededor del escenario. Las mesas están numeradas del 1 al 8, pero no llevan orden alguno. Cada mesa tiene anotados los invitados que deben sentarse en ella, no con sus nombres, sino con unos números que representan a las parejas, estos si consecutivos. Están ya todas ellas completas, no hay ningún hueco libre. Hay, por tanto, sesenta y cuatro personas, de las que sabemos, no nos preguntemos porqué, que forman 32 parejas, casi todas ellas casadas, excepto unas pocas que lo estarán antes de que transcurran unos pocos meses. Al lado de cada uno de los platos, un recordatorio del evento indica que se trata de la Fiesta de Séptima Generación, y se describe con detalle el menú.

Se nota una gran expectación en la mayoría de los invitados, casi se podría decir que un poco de nerviosismo. Se les ve charlar animosos entre ellos, con certeza preguntándose como se llaman, si les gustan las mariposas, de donde vienen, cuál es su color preferido, si conocen al anfitrión, y cosas como las que se le pueden decir o preguntar a un compañero de evento al que se ha sido invitado sin saber porque. Al llegar, una serie de personas, uniformados y elegantes, han ayudado a los asistentes a ocupar su lugar en las mesas, pero se han debido retirar ya porque no se distingue su lustroso uniforme. Quienes comienzan a aparecer ahora yo diría que son los camareros, que se colocan formando una línea recta en la zona del salón opuesta al escenario, justo donde la luz de ambiente es más baja. La cena está a punto de comenzar. Hasta ahora, la logística ha sido impecable, sólo al alcance de una organizadora profesional. La liturgia previa a la cena, para enmarcar. Todo ha salido perfecto.

CONTINUARÁ

domingo, 3 de mayo de 2026

El coste de la vida

En febrero de 1926, hace 100 años, Natividad Palacio Collada, mi bisabuela, madre de mi abuela paterna, compraba una casa en Arroes con varias fincas y un hórreo. Ese hórreo, que es el que tenemos en casa ahora, se valoró en el contrato de compraventa en 500 de las antiguas pesetas, unos 3 euros. Natividad llevaba viuda de Silverio Nava Tuero desde 1909.

Hoy en día, hacer uno nuevo igual costaría unos 30.000 euros. En 100 años, multiplicado el precio por 10.000.

Libros leídos últimamente

Después de un período de poca lectura por problemas de visión, he retomado la afición por los libros en las últimas semanas. Es justo nombrarlos porque creo que ha sido el punto de inflexión para volver a subir cosas al blog que no fueran fotografías.

Empecé por Vila Matas y su Canon de cámara oscura. Lo primero, me gusta el estilo de Vila Matas, pero me esperaba un libro más parecido a Extraña forma de vida, el cual me pareció muy gracioso en su día, y este último viene a ser un homenaje a la literatura, que los críticos entienden como una autoreferencia a Bartleby. De todas maneras, me ha gustado.

Seguí por Han Kang y La clase de griego. No la había leído antes y me gustó, sin pasión. Pero me ha hecho comprar otro libro suyo, que anda por ahí en lista de espera. Una historia muy peculiar de una pérdida repentina del habla y una degradación paulatina de la visión. Se deja leer muy fácil.

Después vino María José Meana, hermana de una amiga, y su Encierros y refugios, que me causó una sensación muy grata. Es un libro super entretenido, gracioso, irónico, y al que, como única pega, se podría decir que se pueden sacar historias del libro hacia alguna spin off. Si esto se puede considerar pega, claro.

El último de los recientes, Samanta Schweblin, que creo que me ha ganado ya para seguidor suyo desde hace tiempo. El buen mal es un libro de relatos inquietantes, sello de su factoría. No sabes si es presente distópico mezclado con realismo mágico, pero sigue la línea de Kentukis, Distancia de Rescate o Siete casas vacías que ya había leído. Recientemente ha ganado varios premios.

viernes, 1 de mayo de 2026

Habladurías

He visto recientemente Orgullo y prejuicio, la serie de finales de los 90. No sé como supe de ella, de la serie, porque la película la había visto hace tiempo, pero ni había visto la serie antes ni leído el libro. Creo que citaban el libro de Jane Austen en una película de Tom Hanks y Meg Ryan del que vi un reel en instagram. En fin, que viéndola me acordé de esta canción de KJ, Habladurías, que tiene estas estrofas:

Te hablaron mal de mí y les creíste
Te hablaron mal, y sí, quizás perdiste
La oportunidad de conocerme
La posibilidad quizá, de sorprenderte

Me hablaron mal de ti y tuve dudas
Me hablaron mal, y sí, ¿quién me asegura
que no sea verdad lo que me cuentan?
Si no es la realidad o si la inventan

A Lizzy le hablaron mal de Mr.Darcy y se lo creyó. Mr.Darcy tampoco puso mucho de su parte al principio, eso dejémoslo claro. A Lizzy le hablaron mal y si, perdió la oportunidad de conocerle. Y más adelante tuvo la posibilidad de sorprenderse.

A mi me hablaron mal de ti y tuve dudas. ¿Quién me asegura que es la realidad y no se la están inventando?

Siddharta

El fin de semana pasado fui a desayunar un café con cruasán a un lugar delicatessen cerca de mi casa, donde hay, además, un punto de intercambio de libros. Llevé alguno que me sobraba de los míos, para dejarlos allí, y cotilleé que era lo que podía haber, para coger solo uno a cambio. Dejé, entre otros, La península de las casas vacías de Uclés, nuevo y sin leer, y elegí recoger Siddharta, de Herman Hesse, el único que me llamó la atención. Lo hojeé allí mientras tomaba el café.

No había leído Siddharta y me llamó la atención el pasaje del barquero. Me documenté y al investigar recordé, de un viaje de 2019 a Chile, una estancia en la isla grande de Chiloé y la historia del mito del barquero del muelle de las almas. El de Siddharta guiándote en la vida y el de Chiloé ayudándote en la transición del ánima a la muerte. Una historia muy parecida a la de San Andrés de Teixido, que, además de por el dicho que reza que va de muerto, que vagará su ánima en pena, quien no le haya hecho una visita estando vivo, merece muy mucho la pena visitar.

En el libro, escrito a mano, hay una frase en la primera página: En la ventana de tus sueños tienes una cita.

jueves, 30 de abril de 2026

No sé si esto lo lee alguien

Pero sería menos aburrido si alguien lo lee y hace algún comentario, mismamente anónimo...

We'd like to know a little bit about you for our files

Nos gustaría saber algo más de ti/vosotros para nuestros registros.

He utilizado esta frase hace unos días cuando escribía un email en el trabajo. Contacté con una empresa que no conocía, y de la que me pidieron que investigara cuál era el alcance de los trabajos que ofertaban. Recordé la frase de la canción de Simon & Garfunkel, "Mrs. Robinson". Es como comienza, de hecho.

Me hizo gracia haberla encajado ahí, donde nadie posiblemente la identifique.

martes, 28 de abril de 2026

Antes de entrar dejen salir

Es una máxima muy antigua, dejar salir a quien está dentro antes de entrar uno, por ejemplo a un autobús o en el metro. José Mota lo redefinió como las gallinas que entran por las que salen, que viene a ser lo mismo, con una vis un poco más contable. Igual pasa con las personas. Hay que obligarlas a salir de la vida de uno para que puedan entrar otras. Aunque se agarren al marco de la puerta, con desesperación, cuando sepan que están siendo desahuciadas.

Y hasta que no salgan, no metas a más. Ni se te ocurra. No funcionará.

lunes, 27 de abril de 2026

Silverio Nava Tuero y Natividad Palacio Collada

Unes vigues de castañu vieyu (II)

Durante el montaje del hórreo, tras haber pasado por reparación y preparación de montaje en taller, en Candás, para más señas, no todo fue un camino de rosas. Sufrimos varios percances, fundamentalmente Santi y Chus, los que hicieron el montaje in situ. Un día una furgoneta se estropeó por la autopista. Otro día la carroceta que traía la madera casi queda varada en el prao. Otro día en el taller, preparando las cosas, Santi se dio un golpe con un madero en la cabeza. Tábamos ciguaos.

Chus me contó entonces que su madre, con una especial percepción para lo diferente, había visto como que una señora un poco regordeta se quejaba por el traslado, y me preguntó que si les había pedido permiso a mis parientes para traerlo. A mis parientes quería decir a mis ancestros. Le dije que no, y me contó que tenía que hacerlo. Poner una velina con unas fotografías de ellos, y explicarles el proceso.

Como yo tengo mucho respeto por esas cosas, decidí hacerlo así. Puse una foto de mis bisabuelos, SIlverio y Natividad, que encontramos en el hórreo y una foto de mi abuela materna, su hija, y a la que yo no llegué a conocer, y les expliqué el proceso. Que el traslado consistía en preservar el hórreo, que Natividad había comprado en febrero de 1926. Desde ese momento, los percances desaparecieron.

domingo, 26 de abril de 2026

Fiesta de la Séptima Generación (III)

El teléfono móvil de E está sonando.

E: - ¿Qué tal? ¿Cómo estás? ¿Tienes alguna novedad para mi?

- Pues si, tengo dos novedades importantes. He reservado ya el Club de Regatas para el baile, el sábado 27 de junio. No es mi cumple, pero es la mejor fecha que he podido conseguir. Las otras opciones que me daban eran malísimas. La otra novedad, que vamos a ser 66 personas, lista cerrada, y eso incluyéndonos a ti y a mi.

E: - Ya veo que te has decantado por lista larga. Me alegro, aunque para mi va a ser mucho más curro. ¿Tienes los nombres de los invitados? ¿Quieres que yo te haga el mailing? Y tendremos que contar con que alguno declinará la invitación.

- Estoy seguro de que no declinará nadie, aunque nunca se sabe. Apuesto a que seremos 66, tengo esa premonición. De la lista y el mailing me encargo yo, no te preocupes. Vamos a ser 33 parejas, incluyéndones a nosotros. Los organizaremos en mesas circulares de 8 personas, y tu y yo oficiaremos de maestros de ceremonias. Bueno, mejor dicho, tu serás la maestra de ceremonias y yo el consorte al que todo el mundo envidie. ¿Te mando por mensaje el contacto del Club y hablas con ellos para comenzar a organizarlo todo?

E: - ¡Andaaaaa! Y ahora nos cuentas a ti y a mi como pareja. Creo que podré fingirlo, jajaja. Veo que sigues en el modo peloteo de estos últimos días. Hay algo que no me cuentas.

- No, de verdad, si quiero que salga bien, que quiero, lo mejor es que tu te ocupes de la logística y yo nada más tenga que poner la pasta. Bueno, y la lista de invitados.

E: - ¿Hay algo importante que tenga que saber de la lista?

- No. Quizás sólo que no conoces a ninguno de ellos.

E: - ¿Cómo? ¿A ninguno?

- Como lo oyes. A ninguno.

CONTINUARÁ

sábado, 25 de abril de 2026

Déjà rêvé

¿Se puede viajar dos veces al mismo sitio en días diferentes, sin saber previamente como llegar?

Es de día, y estamos conduciendo de un pueblo A a otro pueblo B, por llamarlos de alguna forma, en una carretera de costa. No sabemos como hemos llegado hasta ahí, nuestra conciencia parece haberse despertado en medio del trayecto. Voy solo en el coche, pero no tengo la sensación de viajar solo. Es una sensación buena, de acompañamiento, no de vigilancia. El trayecto de A a B es largo, y nos surge la necesidad de volver. La vuelta por el mismo camino produce desánimo, pero nos damos cuenta de que hay un trayecto circular que une A y B, y hemos elegido el camino de costa, más largo y pesado que el del interior, más corto. Decidimos continuar por el camino que llevamos, y una tranquilidad sustituye a la desgana. Volvemos a B, pero sin la sensación de haber perdido el día. Fuera hace sol, pero no tengo calor. La conciencia se desvanece.

Nuevamente estoy conduciendo de día, con sol, por una carretera que me resulta conocida: No la identifico pero tengo la certeza de que podría conducirla con los ojos cerrados. No tengo noción del tiempo. Mi conciencia se enciende cuando ya estoy en el trayecto entre los mismos pueblos. No sé porqué he escrito los mismos pueblos y no sé que nombre tienen los pueblos, así que serán Salida y Llegada. Cuando estoy próximo a Llegada, me doy cuenta que he olvidado algo en Salida y debo volver. Pero algo me dice que no vuelva, que siga, porque la carretera vuelve a Salida. Continúo.

Esto ha ocurrido en dos sueños en dos días distintos o en dos momentos distintos de la misma noche. El concepto de déjà rêvé, es decir, el de lo "ya soñado", ¿puede sentirse durante un sueño o cuando uno ya está despierto? ¿Podemos darnos cuenta durante un sueño que ya lo hemos soñado? Soñar sería lo que pensaría alguien que está despierto mientras está dormido. Pero, ¿cómo se llamaría al verbo si te das cuenta mientras estás dormido? Se supone que no eres consciente de que estás dormido, ¿no?

Tengo una bendita duda

De todas las cosas que escribo, ¿cómo saber cuáles son realidad y cuales son ficción? Ni yo mismo podría ya distinguirlas.

viernes, 24 de abril de 2026

Incontinencia escrita

Me gustan las historias de médicos y de enfermedades raras. Tienen un especial atractivo para mi, y no sabría decir porqué. Las personas que me conocen lo saben, y comparten conmigo toda anécdota relacionada. El otro día un amigo mío, en una sala de espera de un dentista, escuchó una parte de una conversación entre dos personas que parecían esperar juntas. Al parecer, una de ellas le confesaba a la otra que últimamente, sin saber porqué, sufría de una especie de incontinencia que le obligaba a estar escribiendo casi de manera contínua. Incluso que se levantaba por las noches, y no para aligerar vejiga, sino para escribir. Una frase o un párrafo, pero tenía papel y boli en la mesita. No sabía a que se podría deber, y tampoco sabía a quién consultar. No sabía si eso era bueno o malo. El otro le preguntó que qué había hecho. "Lo sometí a una opinión mejor que la mía, la del oráculo de los dioses", fue la repuesta pedante del incontinente.

El oráculo de los dioses en realidad era un grupo variable de 8 o 9 jubilados que se reunían los jueves por la tarde a tomar un café descafeinado o una tónica, nunca más allá, y que tenía poco de oráculo y nada de dioses. Una pandilla de jubilados que mejor estaban apoyados en una barandilla vigilando obras, se dedicaba a intentar arreglar el mundo, con la inestimable ayuda de que entre todos pasaban de seiscientos años de vida. El oráculo, al que voy a seguir llamando así, con un poco de carga irónica, lo reconozco, decidió que de aquella reunión debía salir cuál sería el órgano al que se le debía trasladar la consulta. Menúdo oráculo de mis narices, pensé cuando me lo contó. Hablaron de envidar a un urólogo, por la incontinencia, a un neurólogo, por si era fruto de una distorsión cognitiva que le producía hiperactividad mental, y, por otros motivos, a un psicólogo y hasta a una tarotista. Como el oráculo no emitía una opinión colegiada, cosa que yo ya esperaba, finalmente, el incontinente decidió desechar la idea inicial del urólogo y le colocó una n y una e delante.

El caso es que pasó el tiempo y a mi amigo le llegó el momento de entrar al potro de tortura, y no pudo escuchar más de lo que el incontinente le contaba al acompañante, bajo secreto de confesión colectivo.

Si formaras parte del oráculo, ¿qué consejo le hubieras dado tu?

El ánodo de sacrificio

Me he acordado hoy, escuchando la radio, del concepto de ánodo de sacrificio. Es un poco técnico, pero ahí va, porque es importante para esta disertación. Cuando se ponen en contacto dos metales, directamente o a través de vualquier conductor de corriente eléctrica, se produce un movimiento de electrones entre ellos, que pasan de un metal a otro. Uno pierde electrones y otro los gana. Hagamos dogma de fe en esto, sin preguntarnos más. Lo que sucede a continuación es que el que el metal que cede electrones se va corroyendo, se sacrifica por el otro, de ahí el nombre de ánodo de sacrificio. Tiene muchas aplicaciones industriales interesantes, y el que quiera saber más, que lo busque. Pero quedémonos con que uno de los metales se corroe, forzosa o voluntariamente, para que el otro sobreviva.

En la radio, esta mañana, hablaban del moho en las comidas, ya fuera en un queso azul o en un yogur o unos pimientos olvidados en la nevera. Pensé entonces también en la carne roja que dicen que se deja que se pudra por fuera para mantener intacto el chuletón por dentro. Se raspa esa parte que se corroe y lo que hay debajo está excelente, y no entraré en disquisiciones veganas o no. Con lo que trato de jugar es con el ejemplo.

Pensé también, de la misma forma con las relaciones personales. A veces, una relación de amigo, de pareja o de cualquier razón, siempre que sea posible de romper, hay que dejar que se pudra, que haga de ánodo de sacrificio, que se corroa y garantice una superviviencia más importante, que debajo hay algo más válido, eso a lo que se está protegiendo. Que es una transición natural de las cosas.

jueves, 23 de abril de 2026

Unes vigues de castañu vieyu (I)

Hace ya un tiempo, decidí arreglar un hórreo que teníamos, de la familia, en una finca junto a una casa abandonada y medio derruída. No sé porque me vino esa idea. Bueno, realmente, la primera duda fue si recuperar el hórreo restaurándolo o si hacer uno nuevo, pero ponerlo en donde tenemos una casa familiar cerca de Gijón, pero ya en el concejo de Villaviciosa. La legislación no te permite sacar un hórreo de donde se encuentra, para repararlo, y después devolverlo al mismo sitio si la casa a la que va a acompañar en la quintana no está habitada. Quise que fuera el hórreo antiguo porque aunque era trasladarlo, tan sólo cinco kilómetros, y aunque era pasarlo de donde era mi abuela paterna a de donde era mi abuelo paterno. En cierto modo, pensé, era como reunirlos de nuevo.

El proceso de conseguir los permisos fue arduo y largo, ante el ayuntamiento de Villaviciosa. No recuerdo ahora con certeza cuando lo inicié, pero tardó unos quince meses en estar en mi mano. Quince meses para desplazar un hórreo dentro del municipio y de la misma parroquia, de una finca de la familia a otra finca de la familia. Aunque es cierto que no estaba en mal estado de conservación, en esos quince meses el hórreo podría haberse caído o deteriorado, y entonces, obvio, la recuperación ya no hubiera tenido sentido.

Cuando pedí los presupuestos para repararlo, siendo todos muy parecidos en el importe, me quedé con el que me daba un plazo de comienzo lo más próximo posible. Los que me hicieron el desmontaje, restauración en taller y montaje en emplazamiento definitivo eran conocidos. Habían reparado una trabe del hórreo de unos amigos, yo había visto la operaxión y me pareció una solución buena e ingeniosa, por lo que tenía completa confianza en ellos.

El hórreo, para quien no lo sepa, es una construcción típica asturiana utilizada históricamente para almacenar el grano u otras cosechas. Está bien ventilado y aislado del suelo por las patas o pegoyos, que tienen encima de ellos una piedra plana llamada muela que impide que los ratones puedan subir. Así, se puede guardar en los hórreos cualquier cosa que se quiera conservar seca y dura más tiempo fresca que en otro lugar.

Lo que no había pensado nunca es en la metáfora que constituye un hórreo: tiene una puesta a tierra que son los pegoyos, pero, al mismo tiempo, vive aislado de ella.

CONTINUARÁ

martes, 21 de abril de 2026

Fiesta de la Séptima Generación (II)

- He pensado dar una fiesta. Quiero que sea una cena y que termine con un baile. ¿Qué te parece la idea?

E: - Espera, porque me ha volado la cabeza. ¿A cuento de qué? Te digo dos cosas. La primera, que la idea me encanta, ya sabes cómo me gustan a mi las fiestas. La segunda, que, como mínimo, debes haber perdido el juicio, porque sé como las odias tu. Algo te tiene que estar pasando. ¿Un ictus, quizás?

- No seas exagerada. No me gustan mucho, pero de ahi a odiarlas... Sabes porqué te lo cuento, ¿no?

E: - Claro. Eres muy predecible. Ya sabía que estabas tramando algo. Cuando te quedas con la mirada fija, distraída, y abres mucho de repente los ojos, sé que algo se te ha metido en la cabeza. Lo has hecho antes. Tienes una idea feliz, y ahora quieres que yo te organice el banquete de bodas. Quieres que sea tu Wendy.

- Jajajaja. ¿Todavía te acuerdas de la anécdota que nos contó Enrique de la "wedding planner"?

E: - ¿Cómo no me voy a acordar? Creo que estuve riéndome una semana de la ocurrencia. Pero no me has contestado.

- Si, quiero. Que seas mi Wendy, ¿nomecomprendes?. No entendería que la pudiera organizar otra persona. Eres la mejor.

E: - Y tu un pelotas. ¿Cuándo será la fiesta, dónde y cuantos invitados habrá? Empieza a darme datos.

- Cuándo, el día de mi cumpleaños, dónde, aquí en Gijón, cerca del centro, estoy barajando dos o tres sitios, y cuántos invitados estoy dudando si hacerla de unos 30 o de alrededor de 70. Estoy manejando dos listas.

E: - ¿Una fiesta de cumpleaños? Esto si que se pone raro.

- Eso si que no, a una fiesta de cumpleaños me niego. Es una especie de sorpresa para otras personas.

E: - ¿Y no sabes aún a quién invitarás? De 30 a 70 cambia mucho la fiesta.

- No, aún no lo sé.

CONTINUARÁ

lunes, 20 de abril de 2026

Una unión de precaución

E: - ¿Sabes a quien me he encontrado hoy?

- Sorpréndeme.

E: - ¿Te acuerdas de aquella vecina que teníamos cuando vivíamos en León y Escosura, la del cardado nuclear?

- Claro que si, la que iba siempre con el marido, fingiendo ser discreta y fue la que preguntó a Laude si nos habíamos separado.

E: - Esa. Pero lo que le preguntó fue si habíamos estado casados alguna vez. Me la he encontrado en la plaza de Correos, y me ha dicho que su hija se casa. ¿A qué no te imaginas con quién?

- Joder, pues ni idea. No sabía de su vida amorosa.

E: - ¿No te acuerdas que esa nena había estado estudiando medicina, o se apuntó en mediciona o contaban que se habían apuntado en medicina? ¿Y que les encontramos una vez en el ascensor subiendo un esqueleto de plástico para que la nena fuera estudiando los huesos?

- Por supuesto que me acuerdo. Nos aguantamos la risa tanto que cuando llegamos a casa se escucharon en Lima.

E: - Pues con ese.

- ¿Cómo que con ese?

E: - Se casa con el esqueleto. Bueno, no se casa, me ha dicho que se llama una unión de precaución. Creo que quiere decir que caso de que no encuentre una pareja real, siempre podrá fingir que está unida al esqueleto, no gasta porque no come ni gasta ropa y en la cama, para dormir, no ocupa tanto.

- Espera un momento porque no estoy tan flipado de la historia como que me la cuentes así, como si no pasara nada.

E: - A ver, yo ya los di por perdidos hace mucho tiempo, y no me extraña nada de lo que puedan hacer o inventar. ¿Sabes dónde lo van a oficiar?

- Pero no me jodas que eso, además, se oficia.

E: - Pues si, les une un cajero de un supermercado, están intentado que sea un Alimerka, y querrían hacerlo en horas de tienda.

- ¿Porqué en un supermercado? ¿Porqué un cajero oficiando?

E: - Pues mira, cuando me lo contó lo dio por tan obvio que no quise ni preguntarle.

domingo, 19 de abril de 2026

Zorkvent

Unas semanas atrás, en una cita para comer con un amigo que hacía meses que no veía, llegamos al restaurante antes de tiempo, y ya nos tenían preparada la mesa. Eramos los primeros en entrar al comedor, por lo que nos atendieron rápido, más de lo habitual. No me gusta esperar para ser atendido una vez sentado, así que me pareció fantástica esa casualidad. Poco después que nosotros, llegó una pareja de unos cincuenta años, de los que la mujer me llamó la atención por lo bien que le quedaba el vestido que llevaba, tanto que despertó en mí un inequívoco sentimiento de lujuria. Mi amigo reconoció al hombre de la pareja, y se levantó a saludarle. El tiempo de su conversación decidí invertirlo en seguir mirando a la mujer, que voy a recalcar por si no ha quedado claro, me había dejado sorprendido. Ahora seguro estás pensando que sorpresa está escalones por debajo de lujuria.

Al poco tiempo, vi que mi amigo, en su animado diálogo con su contertulio, señalaba hacia la mesa, hasta el punto de que los dos se dirigieron hacia mi. Cuando me lo presentó, me dijo que trabajaba para una empresa que se llamaba Zorkvent. Me entregó su tarjeta de visita, que era negra, con letras mayúsculas en blanco, solapándose, y que producía un impacto visual instantáneo, como si estuviera tratando de hipnotizarte. De hecho, sé que me explicó que trabajaba en algo de ventilación o de instalación de parques eólicos, porque no consigo recordar lo que me dijo.

Tan hipnotizado quedé, por la tarjeta o por el vestido, que a estas alturas ya definiría como caleidoscópico, que no me di cuenta que Zorkvent y su pareja terminaron de comer, se levantaron y sólo pude distinguirlo a él dirigirse a pagar a la barra. Si te estimulabas bien, podías ver el rastro de unas tenues estelas de los colores del vestido en el comedor.

viernes, 17 de abril de 2026

Es benigno

No sé en cuál de las películas de Woody Allen, uno de sus alter ego decía que la mejor frase que te podían decir es "es benigno". Ahora, después de una conversación telefónica, muy corta, con el electricista que tenía de confianza, me dijo la que yo creo que, a día de hoy, es la peor que te pueden decir: "jubileme".

Nun fizo una coma

Nel camín de Colunga a Laviana nun fizo una coma.

¿Quién no tiene un amigo, amiga o amigue que no calla ni debajo del agua? De esos que, sin carrerillla o con ella, empiezan a hablar y nadie los para. Generalmente son esos amigos a los que llamas por teléfono para contarles algo, y, sin darte opción, te sueltan un rollo de algún tema que les ha sucedido, puede que por más de media hora y después te dicen, "te tengo que dejar porque tengo que salir al banco con mi madre". Te cuelgan el teléfono y después tu te quedas pensando, "pero si el que había llamado había sido yo".

miércoles, 15 de abril de 2026

El señor es mi pastor, ¿nada me falta?

Cualquiera que me conozca sabe de mi devoción, desde hace muchísimos años, por Jorge Drexler. Peregriné a Cabo Polonio, donde escribió el disco "12 segundos de oscuridad" y llegué a viajar a Bogotá en 2018 a verle actuar. Ese viaje fue una disculpa tras otra. Ir a ver a Oscar y Lulú, el barrio donde vivió Oscar al llegar, la asociación Pintando Caminos, la Cartagena de Indias colonial de García Márquez, y otras de las que ya no me acuerdo porque eran inventadas. Pero sucedió una cosa con la que no contaba, y que por si solo hubiera merecido la pena el viaje: conocí a Eduardo Escobar, el padre de Lulú. Un hombre que por su simpatía y su alegría te desbordaba. Era gracioso y optimista, mucho, sobre todo para estar camino de los 80 años, y todo con él parecía un juego.

He mirado ahora las entradas de ese viaje e injustamente no escribí nada sobre él. Hace un par de días Oscar me envió un mensaje que dentro de la ternura escondía una noticia terrorífica, la peor. La vida de Eduardo estaba apagándose. No puedo más que estar contento por haberle conocido y triste por su falta.

Descansa, amigo, que el camino es largo y el cansancio acumulado importante.

martes, 14 de abril de 2026

Los buenos viejos tiempos

¿No os ha pasado que alguna de las personas a las que habéis conocido ha sido capaz de hacer un análisis muy preciso de como se desarrollaba la época en la que estaba viviendo? Una de esas personas que es capaz de ver crecer la hierba, aunque después el propio análisis de su vida sea un desastre, completamente errado. Esto me recuerda cuando leí sobre un americano que fue a Corea del Norte, y que según la propaganda, intentó robar un cartel de una cocina de un restaurante, se entiende como souvenir, y que acabó torturado y meses después devuelto a USA, creo que en coma, sino fallecido. En la reseña que hizo en su graduación dijo una frase que me impactó. Ojalá supiésemos cuales son los "buenos viejos tiempos" cuando los estuviésemos viviendo. Como parte de un análisis genial mientras que las cosas pasan.

lunes, 13 de abril de 2026

¿En qué se parece mi historia a la de mi padre?

Así, hecha esta pregunta a bocajarro, quizás la respuesta sea que no se parece en nada. Y es posible que no sea la de mi padre con la que la tenga que comparar, sino con la de otro familiar, con el que descubriré tantos paralelismos que me asustarán. Las generaciones repiten hábitos y gestos igual que repiten fragmentos de cadenas de ADN, y en alguno de ellos están codificados los fracasos, las decisiones mal tomadas, los errores de bulto. Existió por ahí un familiar, al que conocí o no, con el que comparto toda esa cadena de despropósitos. ¿Es mucho pedir saber quién es y cómo salir de este atolladero?

domingo, 12 de abril de 2026

Fiesta de la Séptima Generación (I)

Circa 1950. En un vehículo que podríamos pensar que es un taxi, Jacinta y Toribio, una joven pareja de recién casados, de unos 25 años de edad, se dirigen al barrio de La Arena, en Gijón. Van sentados en los asientos de atrás, con los nervios propios de acudir por primera vez a una fiesta. Están con los últimos ajustes de su indumentaria.

Ella: Ponte bien la corbata, por favor. Con lo guapo que estás hoy, que no te desmerezca llevarla torcida

El: Ya voy, ya voy, (con la mano está ajustándose el nudo)

Ella: Llevas con el ya voy desde que salimos de casa.

El: Ya está. ¿Ves como estaba con ello? (mira a Jacinta buscando su aprobación)

Ella: Eres muy pesado y lo sabes.

El: (dirigiéndose al cochero) Por favor, ¿podría dejarnos en esta esquina, la del hotel? (dirigiéndose ahora a su mujer) ¿Descubriste algo más sobre la invitación?

Ella: No, nadie sabe que significa eso de Fiesta de la Séptima Generación. ¿Séptima generación de qué? Si ni tu ni yo hemos estudiado nunca nada...

El: Pues fíjate, sin haber estudiado y en un festorrón en este hotel. No te quiero decir a donde hubiéramos llegado. (mientras le guiña un ojo) ¿Tampoco sabemos quien envió las invitaciones?

Ella: Tampoco.

En la puerta del hotel, un hombre vestido de forma impecable está recibiendo a los invitados. Cuando llegan Jacinta y Toribio, se dirige a ellos.

Portero: Buenas noches. ¿A quién tengo el gusto de anunciar?

El: A Doña Jacinta de la Riera de González-Rubín y a Don Toribio González-Rubín, de Somió.

El portero mira hacia su derecha, donde un joven asistente, que tiene un papel en un atril, comprueba los nombres y le devuelve la mirada al portero, a la vez que le hace un gesto de asentimiento y se los señala con un lapicero.

Portero: Adelante, por favor. Sus nombres figuran en la mesa número 1, con los números de invitados 1 y 2. Si necesitan ayuda dentro del comedor para buscar la mesa, hay personal para tal fin que identificarán porque llevan el mismo uniforme que el mío. Muchas gracias por venir en nombre del anfitrión.

Ella: Por cierto, ¿quién es el anfitrión?

Portero: (sonriendo amablemente) Lo siento, pero no estoy informado al respecto. En cualquier caso, seguro que él mismo se presentará en algún momento de la velada.

Jacinta y Toribio entran en el hotel, por un pasillo que les conduce directamente al guardarropa, donde una joven y guapa muchacha, que no saben que se llama Mercedes, recoge los abrigos a los invitados. Mientras tanto, otra pareja de jóvenes acaba de llegar a la puerta, y tras la pertinente pregunta del portero de a quién debe anunciar, él contesta:

Otro El: A Doña Magdalena de la Medina de Cuesta y a Don Fernando de la Cuesta Cadrecha, de Deva.

Tras la comprobación de rigor con su asistente, les dice a la nueva pareja que figuran como invitados 17 y 18 en la mesa número 3.

CONTINUARÁ...

Anatomía de una traición

¿Qué puede considerarse traición en un amigo? ¿A partir de qué tipo de falta? ¿Es la misma que hace perder la condición? ¿La sola sospecha de la traición, con unos indicios mas o menos sólidos, puede desencadenar las consecuencias? ¿Es necesario comunicar la pérdida del vínculo o es mejor actuar hipócritamente de la misma manera?

sábado, 11 de abril de 2026

Double check

David: ¿Tienes ya preparado todo para el viaje? ¿Tendrás el depósito lleno cuando lleguemos?

viernes, 10 de abril de 2026

Samanta

No sé lo que has hecho, y, aunque lo supiera, no sabría porqué lo has hecho. En mi mundo es clave, es importante saber porqué, y ese desconocimiento me mata. Incluso estando dentro de tu cabeza, es posible que no lo entendiera. Tu sabes cosas que yo desconoceré toda la vida, y nunca sabré lo cerca o lo lejos que habré estado de ti, porque te lo guardarás y porque, aunque me lo cuentes, ya no sabré si creerte. Quiero creerte, de verdad, pero siento que juegas conmigo, con eso que tu sabes y no me dices.

jueves, 9 de abril de 2026

¿Qué pasa si...?

¿Y si las cosas que no sabemos y nos figuramos suceden justo al revés? ¿Si el vecino que te cruzas en el ascensor y que nunca te saluda con efusividad, ese mismo que te parece un soso, tiene una conversación interesante? ¿Y si tu compañero de viaje transoceánico tiene unas ganas incontenibles de hablar del curso de escritura kanji que ha seguido porque una de sus hermanas vive en Japón y tu prejuicio no le dirige la palabra? ¿Y si el minotauro era el bueno y Teseo un auténtico hijo de mil putas, como en el cuento de Cortázar? ¿Y si la Farala de la oficina es accesible a más no poder y no una diva engreída?

¿Tendría vuelta atrás todo el camino recorrido hasta ahora? ¿En qué lugar quedaría la intuición?

Fairu

Estado de avance del hórreo - 8 abril 2026

Conversación escuchada en un bondi

- ¿Qué querías que hiciera? ¿Que cancelara la boda y les dijera a mis padres que era porque me gustaba una niñata? Además, casi de la familia.

- Pues hubiera estado gracioso, si. Y también cuando se enterara mi madre, jajajaja. Pero de lo de niñata podrías haber prescindido. Me hiciste sentir culpable.

- ¿Culpable de que?

- De lo que tuvimos, aunque fuera casi nada.

- El único culpable, si hubo, fui yo. Tú no fuiste culpable de nada. Eras tú la que me gustaba de verdad. Y tuvimos mucho, no casi nada. Es cierto que fue sólo un pico, pero, ¿la conexión que tuvimos fue poco? Joder, si yo me moría por quedar contigo para charlar.

- No quería decir eso, lo sabes. Yo hubiera hecho lo que me hubieras pedido.

- Yo también.

miércoles, 8 de abril de 2026

Las fotografías de Ángela López de la Vega

Lo primero que me llamó la atención de las fotografías es que eran en blanco y negro, de una estética fetén. Antiguas, no sabría decir cuánto, pero como de los años 50, pensé después. No me atrevía a adivinar la edad de los chicos que salían en ellas. Seguro que me confundiría, porque pareciéndome que eran un grupo de amigos, uno de ellos, que se daba un aire a mi padre, le estimé unos 20 años, pero a otro no le bajaba de los 40. La fotógrafa era una tal Ángela López de la Vega, de la que nunca habia oído hablar, y me sorprendió que fuera una mujer, especialmente para esa época. Las fotografías eran de un viaje en un antiguo autobús, de los que nunca llegué a ver circular, a Covadonga, en Asturias, y parecía como que la fotógrafa hubiese coincidido casualmente con aquellos muchachos, que no les conociera previamente. Saqué unas instantáneas de las fotos que más me habían gustado, para conservarlas en el móvil.

Al llegar a casa esa noche, recordando las fotos y a su autora, tecleé su nombre en google por ver que más podía averiguar sobre ella, pero no conseguí encontrar ninguna entrada de una tal Angela López fotógrafa. Ninguna combinación de sus apellidos me dio pista alguna. Decidí entonces volver a revisar las fotos, por buscar alguna pista adicional, pero no pude encontrar nada. Mi búsqueda se antojaba infructuosa.

martes, 7 de abril de 2026

Con la guardia baja

Como vivo en una zona donde los carteros se pierden, hace tiempo que recibo las multas de tráfico y los paquetes de amazon en casa de mi hermana. Cuando me manda una foto de una carta con el logo de la dgt o un paquete de cartón, ya sé que es lo que me espera. Sin embargo aquella carta llegó en un sobre que yo diría antiguo, con letras de haber sido escritas con máquina de escribir en la dirección postal y el remite, que era simplemente un apartado de correos. Estoy seguro de que era una underwood.

Algo me removió el estómago como no ocurría hacía infinitos años, con nervios de decepción de novieta, y le pedí a mi hermana que abriera la carta. Más tensión hasta que llegó la foto y en ella, el notición: Sargadelos, en una comunicación muy escueta, aceptaba mi propuesta técnico comercial para ser proveedor de caolín para sus cerámicas.

Hacía unos meses, animado e informado por un amigo que tenía una prima trabajando en la fábrica, decidí ofrecerles caolín, del que sabía que necesitaban suministradores, y que preferían que fuesen de la zona. Hice un par de consultas, armé todo lo rápido que pude la oferta y se la envié. De todo esto hacía unos seis meses, y ya me había olvidado del tema.

He sido muy fan de Sargadelos desde siempre, y el fanatismo se me ha desbordado desde una visita reciente a la fábrica, en la que descubrí, entre otras cosas, como conseguían ese azul tan intenso. Ahora, sólo quedaba por resolver un detalle menor sin importancia. No sé de donde voy a sacar el caolín.

lunes, 6 de abril de 2026

Buscar o encontrar. Cazar o recolectar.

Buscar es consecutivo a una posición activa, a una detección de una necesidad o de un deseo, que desencadena una investigación. Se busca un par de sandalias que necesitamos o nos apetecen, un curriculum de una asistente o un restaurante para cenar el próximo viernes. Termina, o no, en un encuentro. Encontrar, desde esta perspectiva, es consecuencia de buscar. El binomio buscar-encontrar es el leitmotiv del cazador, es su motor vital.

Encontrar puede ser también la resulta de una operación casual, que se podría decir en cierto modo pasiva. Encontrarás lo que buscas si guardas lo que no necesitas, le leí una vez a Saramago. Asi, no proviene de la necesidad, sino de la precaución. Quizás es fruto de una despreocupación, de una falta de urgencia, de un estado de tranquilidad. De la paciencia. Cuando hay que esperar, hay que esperar, le leí una vez a Murakami.

El recolector, como el cazador, ¿busca y encuentra (o no), o encuentra después de esperar despreocupado?

domingo, 5 de abril de 2026

sábado, 4 de abril de 2026

Instinto y laberinto

Hay dos formas de entrar a un laberinto: voluntaria y forzosa.

De forma voluntaria, como el que entra en un juego. Tiene la ventaja de que se suele conocer la vía de escape y en cualquier momento se puede salir. La navegación dentro no debería generar angustia, porque quien por su gusto corre, jamás de la vida cansa. No siempre es cierto, y a veces se queda uno atrapado absurdamente.

De forma forzosa, que tiene también dos variantes, que alguien te fuerce a entrar o que tu mismo te fuerces, que también se dice artificialmente voluntaria. En estos dos tipos de entrada forzosa también conocemos como se escapa, pero o nos hacemos los tontos o nos cuesta pulsar el botón del pánico porque por pánico puro se nos olvida que lo tenemos. Suelen generar angustia y ansiedad hasta que recordamos qué fácil era pulsar.

Olvidándonos de qué manera entramos y de que sepamos salir, sólo por juego, se nos presenta una duda shakespeariana: ¿se debe utilizar el instinto, sufriendo los tiros penetrantes de la fortuna injusta, o una técnica, haciendo frente al torrente de calamidades con oportuna resistencia, para salir del laberinto?

En cualquier caso, el instinto dentro sólo les funciona a los inteligentes y calmados.

viernes, 3 de abril de 2026

Pequeñas detonaciones controladas

Un evento, una situación, una persona, provocan que el mundo se sacuda y todo quede patas arriba. Incluso hasta cosas que teníamos como referencia absoluta, como las carreteras o los contornos de los pueblos de un mapa, se desplazan. Tal es el grado de desorientación que ni con brújula ni linterna se puede saber lo que se tiene delante de los ojos.

Frente a estas sacudidas extremas, de las que se vuelve a su sitio con paciencia y calma, hay otras alteraciones provocadas, que tienen un efecto similar y que se generan habitualmente desde dentro, buscando una catarsis inmediata y que desplazan ligeramente los límites de las conviciones propias. Se sale de ellas reforzado.

lunes, 30 de marzo de 2026

Mi futuro debut como narrador

Me he propuesto escribir algo que, sea ficción o realidad ficcionada, no me tenga como uno de los protagonistas, ni aún escribiendo en tercera persona. Una historia en la que yo sea un observador, a ser posible no inercial y todo lo neutral que pueda. En la que sea, por encima de todo, el narrador. Cortázar decía que hay que escribir varios cuentos a la vez porque, si no se hace así, se escribe siempre el mismo cuento. En mi caso, apostillo que igual de malo.

¿sigo un proceso de creación o cómo ye lo mío?

Creo que todo lo comienzo con una frase o una expresión. Algo que escucho, leo o recuerdo y me impacta, venga de una película o serie, de un libro o de un sueño. Creo que esas son mis fuentes de inspiración. Luego no sé como sigue. Incluso esta entrada, me suena a que ya he escrito al respecto en algún momento antes. No estoy seguro.

jueves, 12 de marzo de 2026

Una cuestión de alergias

De modo que ayer tuve la famosa cita con el médico que te había anticipado. Llegué puntual, como de costumbre, pero, como me temía, todavía pude disfrutar durante un tiempo de la sala de espera, tiempo que ocupé en escribir una reflexión sobre el nombre de las cosas que venía rondándome la cabeza estos últimos días, fruto de un sueño y un recuerdo. Me río ahora porque estarás pensando, como yo, que mi proceso de creación es muy al estilo Oliver Laxe con Sirat. No sé como escribir correctamente el sonido onomatopéyico de una carcajada. De la que me ha venido a la cabeza al pensarlo.

Cuando por fin mi nombre apareció en la pantalla del centro de salud, pasé directamente a la consulta del dermatólogo. "Tiene usted flojera de carácter y déficit de capacidad didáctica", me espetó nada más verme, sin mediar un buenos días ni haberme dado tiempo a sentarme. Yo llegaba para consultar una potencial dermatitis de contacto en la mano provocada por una alergia, pronosticada por un vecino en una conversación de ascensor. Me sentí apaleado por un diagnóstico que no venía a cuento por su contenido, pero que firmaría cualquier familiar o amigo que conociera como me tiene de domesticado mi hija Flor. Ella, muy adulta pese a sus ocho años de edad, ha heredado el carácter de su madre, todo lo opuesto a flojo, y hace tiempo que ha pasado por encima de mi con una facilidad pasmosa, con un salto que si lo hiciera una gimnasta rumana en el potro en unas olimpiadas, le pondrían un diez.

No he sabido que contestarle. Se ha aprovechado de mi estado de shock, y en unos cinco minutos me ha revisado la mano, me ha dicho que en una uña puede que tenga hongos y me ha recetado preventivamente la misma crema para la mano derecha y el pulgar de la izquierda. Le he pagado treinta euros, me ha dado cita para dentro de dos meses para estudiar la evolución del desperfecto y me he ido sin poder articular palabra. He llegado a casa y me he puesto a segar el prado, asalvajado después de un fin de invierno de agua y sol. Sólo ahora, mientras paso el cortacésped, que es el momento en que me trabajo los discursos de los encuentros inesperados, dejado llevar por "el ingenio de la escalera", acierto a componer, ya tarde, tu sabes, la respuesta perfecta al cabrón del dermatólogo.

miércoles, 11 de marzo de 2026

El valor de las palabras

Una vez leí que las cosas comienzan a existir cuando se les pone nombre. Antes, supongo, están en una especie de limbo semántico, como en una sala de espera de hospital, aguardando con impaciencia que alguien les cite por megafonía. ¿Ocurre lo mismo al revés? Cuando algo o alguien deja de nombrarse, puede ser que por olvido, ¿deja de existir, al menos para el olvidante? Porque es cierto que hay palabras que desaparecen, como el nombre de un oficio antiguo, el apodo por el que te llamaba tu padre o una pareja que ya no es, o una fábrica que cerró hace tiempo y que ya nadie recuerda. ¿Cuando muere un vínculo muere la palabra? ¿Cuando el oficio ya no existe, cuando tu padre fallece o cuando tu pareja se ha convertido en ex? ¿O el mero hecho de recordar una palabra, aunque ya no se pronuncie, aunque quien la pronunciaba ya no está, mantiene vivo a lo no nombrado?

martes, 10 de marzo de 2026

sábado, 7 de marzo de 2026

Diario de un pardillo naíf

M camina delante de mi, unos pasos. Tres o cuatro pasos. Yo pienso que son unos metros. Lleva a S de la mano. Se miran y se sonríen. S lo hace de forma natural, la de un niño. M como si fuese un gesto aprendido, reciente. Robótico. Camina delante de mi lo que yo creo que son unos pasos, pero nos separan años, quizás no de los buenos. Y yo no lo veo. ¿Cuál es la diferencia entre naíf y pardillo? Ahora me pienso naíf por buscar una puerta de salida y no fustigarme. Se detienen, M se gira y cruzamos la mirada. Tal parece que estuviésemos en el mismo sitio en días diferentes, porque siento que no me ve. Soy transparente a sus ojos. Al menos, el yo naíf que creo que era. Ya no sé a quien miraba. Ahora me doy cuenta de que nunca la entendí.

martes, 3 de marzo de 2026

martes, 24 de febrero de 2026

lunes, 23 de febrero de 2026

No me gusta Madrid en octubre

Ya sé que te he dicho mil veces que no volveré en octubre a Madrid, y por eso no me vas a creer. No estoy dispuesto a encontrármela de nuevo en la fiesta, fingir que no la conozco, y ser yo después quien se quede con mal sabor de boca, que es lo que me sucede siempre. Te he dado distintas disculpas, hasta me acuerdo que te dije una vez, todo serio y sin ponerme colorado, que tenía una gallina a punto de parir, cuando tu sabes que no tengo gallinas. El caso era no ir, y, al final, la mayor parte de las veces siempre acabo yendo. Pero esta vez es distinto. Esta vez he tomado una decisión irrevocable. No iré a tu cumpleaños.
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