miércoles, 13 de mayo de 2026

Fiesta de la Séptima Generación (y V)

Un teléfono móvil está sonando.

- ¿Qué tal? ¿Cómo estás?

E: - Pues muy bien, supercontenta de como salieron las cosas ayer.

- Te lo he dicho varias veces, pero si la fiesta fue un éxito fue gracias a ti. Todo el mundo me felicitó, y no hice más que indicarles que fueran a decírtelo a ti, que habías sido la artífice de la organización.

E: - Vas a conseguir que me ponga colorada. La idea fue tuya, los invitados los seleccionaste tu, tu elegiste el Club de Regatas...

- Si, todo eso era lo fácil, tu lo hiciste posible sin ningún fallo.

E: - Bueno, y ahora, ¿vas a contarme el gran secreto?

- ¿A cuál te refieres?

E: - No te hagas el tonto. ¿Quénes eran los invitados?

- Te juro que no los había visto en mi vida.

E: - Eso no significa que no supieras quienes son.

- En efecto.

martes, 12 de mayo de 2026

La seguridad del asincronismo

Desde hace mucho tiempo no es necesario decir las cosas a la cara. Podemos escondernos detrás de la seguridad de que un mensaje enviado será leído y contestado en algún momento. Eso si la persona a quien se lo envías tiene la educación y el respeto de hacer ambas cosas: leerlo y contestarlo. Insisto.

Frente a la cobardía de la seguridad y de avisar (referencia cultureta a Nombres impropios, de Sabina) reivindico la entrada directa, a porta gayola, a pecho descubierto, y que sea lo que sea (esta, de Drexler).

No se puede afirmar
Que me engañaba cuando me mentía
Se llamaba Osadía
Y desde el primer día
Tuvo la cobardía de avisar
Nombres impropios, Joaquín Sabina

Ya estoy en la mitad de esta carretera
Tantas encrucijadas quedan detrás
Ya está en el aire girando mi moneda
Y que sea lo que
Sea
Sea, Jorge Drexler

domingo, 10 de mayo de 2026

La ecuación genética

Todos estamos formados por nuestros antepasados. Desde el principio de todas las generaciones de las que yo desciendo, todos los hombres han tenido básicamente el mismo cromosoma Y. No exactamente el mismo. La genética es mucho más compleja que esta explicación de medio pelo, pero vale para que la entienda el CEO de una empresa. Y a mi genética han aportado todos y cada uno de los hombres y mujeres que juntaron sus fluidos antes que yo naciera. Eso quiere decir que los rasgos físicos evidentes, digamos como ejemplo el color de los ojos o la forma de las uñas, viene determinado por una ecuación en la que seguro que participan muchos de mis ancestros.

También otras cosas que no son visibles, más bien perceptibles, se han generado a partir de una ecuación similar. Por ejemplo, el tono de la voz, a través de las cuerdas vocales y otros instrumentos humanos que intervienen en el proceso de hablar. O la forma en la que comunicamos o no comunicamos. O si te gusta el olor de la tierra mojada. Habrá una parte de todas esas infinitas características que tenemos que podrá haber sido influenciada por la educación que nos hayan dado, por el entorno o por cualquier variable que ni se nos ocurra pensar en ella ahora, pero ahí está la ecuación genética.

En algún lugar de tu árbol genealógico alguien respiraba como tu, le dolían las mismas cosas que te duelen a ti y se enamoraba de las mismas cosas o personas que tu. No las eliges, están en tu ecuación.

Asombroso.

Los recuerdos incidentales. ¿Puede una IA oler?

Leyendo sobre memorias y otros animales domésticos, encontré este concepto que me ha perturbado bastante. No el concepcto en si, los recuerdos incidentales, sino precisamente la posibilidad de perderlos.

En esencia, entendí que eran recuerdos asociados a otros conceptos. Por ejemplo, si yo te pregunto dónde está Quintueles, seguro que me indicas el camino perfectamente, pero, además, recuerdas la pastelería Verdementa y lo ricos que son allí los cruasanes y esa asociación constituye en si mismo un recuerdo incidental. O si pregunto por una calle en la que hay una librería a la que sueles ir, el recuerdo del olor a papel de los libros te traerá una sensación placentera. Y ese recuerdo tuyo me puede incitar a ir a la pastelería o a la librería.

Sin embargo, si yo le pregunto a Google o a una IA cómo ir a Quintueles o a la librería de marras, pero no hay recuerdo incidental que aflore en la conversación. Sería una pena que el olor y sabor de los cruasanes y el olor del papel de los libros se perdiese. Vamos camino de ello.

free hit counters