lunes, 27 de abril de 2026

Silverio Nava Tuero y Natividad Palacio Collada

Unes vigues de castañu vieyu (II)

Durante el montaje del hórreo, tras haber pasado por reparación y preparación de montaje en taller, en Candás, para más señas, no todo fue un camino de rosas. Sufrimos varios percances, fundamentalmente Santi y Chus, los que hicieron el montaje in situ. Un día una furgoneta se estropeó por la autopista. Otro día la carroceta que traía la madera casi queda varada en el prao. Otro día en el taller, preparando las cosas, Santi se dio un golpe con un madero en la cabeza. Tábamos ciguaos.

Chus me contó entonces que su madre, con una especial percepción para lo diferente, había visto como que una señora un poco regordeta se quejaba por el traslado, y me preguntó que si les había pedido permiso a mis parientes para traerlo. A mis parientes quería decir a mis ancestros. Le dije que no, y me contó que tenía que hacerlo. Poner una velina con unas fotografías de ellos, y explicarles el proceso.

Como yo tengo mucho respeto por esas cosas, decidí hacerlo así. Puse una foto de mis bisabuelos, SIlverio y Natividad, que encontramos en el hórreo y una foto de mi abuela materna, su hija, y a la que yo no llegué a conocer, y les expliqué el proceso. Que el traslado consistía en preservar el hórreo, que Natividad había comprado en febrero de 1926. Desde ese momento, los percances desaparecieron.

domingo, 26 de abril de 2026

Fiesta de la Séptima Generación (III)

El teléfono móvil de E está sonando.

E: - ¿Qué tal? ¿Cómo estás? ¿Tienes alguna novedad para mi?

- Pues si, tengo dos novedades importantes. He reservado ya el Club de Regatas para el baile, el sábado 27 de junio. No es mi cumple, pero es la mejor fecha que he podido conseguir. Las otras opciones que me daban eran malísimas. La otra novedad, que vamos a ser 66 personas, lista cerrada, y eso incluyéndonos a ti y a mi.

E: - Ya veo que te has decantado por lista larga. Me alegro, aunque para mi va a ser mucho más curro. ¿Tienes los nombres de los invitados? ¿Quieres que yo te haga el mailing? Y tendremos que contar con que alguno declinará la invitación.

- Estoy seguro de que no declinará nadie, aunque nunca se sabe. Apuesto a que seremos 66, tengo esa premonición. De la lista y el mailing me encargo yo, no te preocupes. Vamos a ser 33 parejas, incluyéndones a nosotros. Los organizaremos en mesas circulares de 8 personas, y tu y yo oficiaremos de maestros de ceremonias. Bueno, mejor dicho, tu serás la maestra de ceremonias y yo el consorte al que todo el mundo envidie. ¿Te mando por mensaje el contacto del Club y hablas con ellos para comenzar a organizarlo todo?

E: - ¡Andaaaaa! Y ahora nos cuentas a ti y a mi como pareja. Creo que podré fingirlo, jajaja. Veo que sigues en el modo peloteo de estos últimos días. Hay algo que no me cuentas.

- No, de verdad, si quiero que salga bien, que quiero, lo mejor es que tu te ocupes de la logística y yo nada más tenga que poner la pasta. Bueno, y la lista de invitados.

E: - ¿Hay algo importante que tenga que saber de la lista?

- No. Quizás sólo que no conoces a ninguno de ellos.

E: - ¿Cómo? ¿A ninguno?

- Como lo oyes. A ninguno.

CONTINUARÁ

sábado, 25 de abril de 2026

Déjà rêvé

¿Se puede viajar dos veces al mismo sitio en días diferentes, sin saber previamente como llegar?

Es de día, y estamos conduciendo de un pueblo A a otro pueblo B, por llamarlos de alguna forma, en una carretera de costa. No sabemos como hemos llegado hasta ahí, nuestra conciencia parece haberse despertado en medio del trayecto. Voy solo en el coche, pero no tengo la sensación de viajar solo. Es una sensación buena, de acompañamiento, no de vigilancia. El trayecto de A a B es largo, y nos surge la necesidad de volver. La vuelta por el mismo camino produce desánimo, pero nos damos cuenta de que hay un trayecto circular que une A y B, y hemos elegido el camino de costa, más largo y pesado que el del interior, más corto. Decidimos continuar por el camino que llevamos, y una tranquilidad sustituye a la desgana. Volvemos a B, pero sin la sensación de haber perdido el día. Fuera hace sol, pero no tengo calor. La conciencia se desvanece.

Nuevamente estoy conduciendo de día, con sol, por una carretera que me resulta conocida: No la identifico pero tengo la certeza de que podría conducirla con los ojos cerrados. No tengo noción del tiempo. Mi conciencia se enciende cuando ya estoy en el trayecto entre los mismos pueblos. No sé porqué he escrito los mismos pueblos y no sé que nombre tienen los pueblos, así que serán Salida y Llegada. Cuando estoy próximo a Llegada, me doy cuenta que he olvidado algo en Salida y debo volver. Pero algo me dice que no vuelva, que siga, porque la carretera vuelve a Salida. Continúo.

Esto ha ocurrido en dos sueños en dos días distintos o en dos momentos distintos de la misma noche. El concepto de déjà rêvé, es decir, el de lo "ya soñado", ¿puede sentirse durante un sueño o cuando uno ya está despierto? ¿Podemos darnos cuenta durante un sueño que ya lo hemos soñado? Soñar sería lo que pensaría alguien que está despierto mientras está dormido. Pero, ¿cómo se llamaría al verbo si te das cuenta mientras estás dormido? Se supone que no eres consciente de que estás dormido, ¿no?

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