sábado, 4 de abril de 2026

Instinto y laberinto

Hay dos formas de entrar a un laberinto: voluntaria y forzosa.

De forma voluntaria, como el que entra en un juego, Tiene la ventaja de que se suele conocer la vía de escape y en cualquier momento se puede salir. La navegación dentro no debería generar angustia, porque quien por su gusto corre, jamás de la vida cansa. No siempre es cierto, y a veces se queda uno atrapado absurdamente.

De forma forzosa, que tiene también dos variantes, que alguien te fuerce a entrar o que tu mismo te fuerces, que también se dice artificialmente voluntaria. En estos dos tipos de entrada forzosa también conocemos como se escapa, pero o nos hacemos los tontos o nos cuesta pulsar el botón del pánico porque por pánico puro se nos olvida que lo tenemos. Suelen generar angustia y ansiedad hasta que recordamos qué fácil era pulsar.

Olvidándonos de qué manera entramos y de que sepamos salir, sólo por juego, se nos presenta una duda shakespeariana: ¿se debe utilizar el instinto, sufriendo los tiros penetrantes de la fortuna injusta, o una técnica, haciendo frente al torrente de calamidades con oportuna resistencia, para salir del laberinto?

En cualquier caso, el instinto dentro sólo les funciona a los inteligentes y calmados.

viernes, 3 de abril de 2026

Pequeñas detonaciones controladas

Un evento, una situación, una persona, provocan que el mundo se sacuda y todo quede patas arriba. Incluso hasta cosas que teníamos como referencia absoluta, como las carreteras o los contornos de los pueblos de un mapa, se desplazan. Tal es el grado de desorientación que ni con brújula ni linterna se puede ver lo que se tiene delante de los ojos. Frente a estas sacudidas extremas, de las que se vuelve a su sitio con paciencia y calma, hay otras alteraciones provocadas, que tienen un efecto similar y que se generan habitualmente desde dentro, buscando una catarsis inmediata y que desplazan ligeramente los límites de las conviciones propias. Se sale de ellas reforzado.

lunes, 30 de marzo de 2026

Mi futuro debut como narrador

Me he propuesto escribir algo que, sea ficción o realidad ficcionada, no me tenga como uno de los protagonistas, ni aún escribiendo en tercera persona. Una historia en la que yo sea un observador, a ser posible no inercial y todo lo neutral que pueda. En la que sea, por encima de todo, el narrador. Cortázar decía que hay que escribir varios cuentos a la vez porque, si no se hace así, se escribe siempre el mismo cuento. En mi caso, apostillo que igual de malo.

¿sigo un proceso de creación o cómo ye lo mío?

Creo que todo lo comienzo con una frase o una expresión. Algo que escucho, leo o recuerdo y me impacta, venga de una película o serie, de un libro o de un sueño. Creo que esas son mis fuentes de inspiración. Luego no sé como sigue. Incluso esta entrada, me suena a que ya he escrito al respecto en algún momento antes. No estoy seguro.
free hit counters