lunes, 20 de abril de 2026

Una unión de precaución

E: - ¿Sabes a quien me he encontrado hoy?

- Sorpréndeme.

E: - ¿Te acuerdas de aquella vecina que teníamos cuando vivíamos en León y Escosura, la del cardado nuclear?

- Claro que si, la que iba siempre con el marido, fingiendo ser discreta y fue la que preguntó a Laude si nos habíamos separado.

E: - Esa. Pero lo que le preguntó fue si habíamos estado casados alguna vez. Me la he encontrado en la plaza de Correos, y me ha dicho que su hija se casa. ¿A qué no te imaginas con quién?

- Joder, pues ni idea. No sabía de su vida amorosa.

E: - ¿No te acuerdas que esa nena había estado estudiando medicina, o se apuntó en mediciona o contaban que se habían apuntado en medicina? ¿Y que les encontramos una vez en el ascensor subiendo un esqueleto de plástico para que la nena fuera estudiando los huesos?

- Por supuesto que me acuerdo. Nos aguantamos la risa tanto que cuando llegamos a casa se escucharon en Lima.

E: - Pues con ese.

- ¿Cómo que con ese?

E: - Se casa con el esqueleto. Bueno, no se casa, me ha dicho que se llama una unión de precaución. Creo que quiere decir que caso de que no encuentre una pareja real, siempre podrá fingir que está unida al esqueleto, no gasta porque no come ni gasta ropa y en la cama, para dormir, no ocupa tanto.

- Espera un momento porque no estoy tan flipado de la historia como que me la cuentes así, como si no pasara nada.

E:- A ver, yo ya los di por perdidos hace mucho tiempo, y no me extraña nada de lo que puedan hacer o inventar. ¿Sabes dónde lo van a oficiar?

- Pero no me jodas que eso, además, se oficia.

E:- Pues si, les une un cajero de un supermercado, están intentado que sea un Alimerka, y querrían hacerlo en horas de tienda.

- ¿Porqué en un supermercado? ¿Porqué un cajero oficiando?

E:- Pues mira, cuando me lo contó lo dio por tan obvio que no quise ni preguntarle.

domingo, 19 de abril de 2026

Zorkvent

Unas semanas atrás, en una cita para comer con un amigo que hacía meses que no veía, llegamos al restaurante antes de tiempo, y ya nos tenían preparada la mesa. Eramos los primeros en entrar al comedor, por lo que nos atendieron rápido, más de lo habitual. No me gusta esperar para ser atendido una vez sentado, así que me pareció fantástica esa casualidad. Poco después que nosotros, llegó una pareja de unos cincuenta años, de los que la mujer me llamó la atención por lo bien que le quedaba el vestido que llevaba, tanto que despertó en mí un inequívoco sentimiento de lujuria. Mi amigo reconoció al hombre de la pareja, y se levantó a saludarle. El tiempo de su conversación decidí invertirlo en seguir mirando a la mujer, que voy a recalcar por si no ha quedado claro, me había dejado sorprendido. Ahora seguro estás pensando que sorpresa está escalones por debajo de lujuria.

Al poco tiempo, vi que mi amigo, en su animado diálogo con su contertulio, señalaba hacia la mesa, hasta el punto de que los dos se dirigieron hacia mi. Cuando me lo presentó, me dijo que trabajaba para una empresa que se llamaba Zorkvent. Me entregó su tarjeta de visita, que era negra, con letras mayúsculas en blanco, solapándose, y que producía un impacto visual instantáneo, como si estuviera tratando de hipnotizarte. De hecho, sé que me explicó que trabajaba en algo de ventilación o de instalación de parques eólicos, porque no consigo recordar lo que me dijo.

Tan hipnotizado quedé, por la tarjeta o por el vestido, que a estas alturas ya definiría como caleidoscópico, que no me di cuenta que Zorkvent y su pareja terminaron de comer, se levantaron y sólo pude distinguirlo a él dirigirse a pagar a la barra. Si te estimulabas bien, podías ver el rastro de unas tenues estelas de los colores del vestido en el comedor.

viernes, 17 de abril de 2026

Es benigno

No sé en cuál de las películas de Woody Allen, uno de sus alter ego decía que la mejor frase que te podían decir es "es benigno". Ahora, después de una conversación telefónica, muy corta, con el electricista que tenía de confianza, me dijo la que yo creo que, a día de hoy, es la peor que te pueden decir: "jubileme".

Nun fizo una coma

Nel camín de Colunga a Laviana nun fizo una coma.

¿Quién no tiene un amigo, amiga o amigue que no calla ni debajo del agua? De esos que, sin carrerillla o con ella, empiezan a hablar y nadie los para. Generalmente son esos amigos a los que llamas por teléfono para contarles algo, y, sin darte opción, te sueltan un rollo de algún tema que les ha sucedido, puede que por más de media hora y después te dicen, "te tengo que dejar porque tengo que salir al banco con mi madre". Te cuelgan el teléfono y después tu te quedas pensando, "pero si el que había llamado había sido yo".

free hit counters