lunes, 30 de marzo de 2026

Mi futuro debut como narrador

Me he propuesto escribir algo que, sea ficción o realidad ficcionada, no me tenga como uno de los protagonistas, ni aún escribiendo en tercera persona. Una historia en la que yo sea un observador, a ser posible no inercial y todo lo neutral que pueda. En la que sea, por encima de todo, el narrador. Cortázar decía que hay que escribir varios cuentos a la vez porque, si no se hace así, se escribe siempre el mismo cuento. En mi caso, apostillo que igual de malo.

¿sigo un proceso de creación o cómo ye lo mío?

Creo que todo lo comienzo con una frase o una expresión. Algo que escucho, leo o recuerdo y me impacta, venga de una película o serie, de un libro o de un sueño. Creo que esas son mis fuentes de inspiración. Luego no sé como sigue. Incluso esta entrada, me suena a que ya he escrito al respecto en algún momento antes. No estoy seguro.

jueves, 12 de marzo de 2026

Una cuestión de alergias

De modo que ayer tuve la famosa cita con el médico que te había anticipado. Llegué puntual, como de costumbre, pero, como me temía, todavía pude disfrutar durante un tiempo de la sala de espera, tiempo que ocupé en escribir una reflexión sobre el nombre de las cosas que venía rondándome la cabeza estos últimos días, fruto de un sueño y un recuerdo. Me río ahora porque estarás pensando, como yo, que mi proceso de creación es muy al estilo Oliver Laxe con Sirat. No sé como escribir correctamente el sonido onomatopéyico de una carcajada. De la que me ha venido a la cabeza al pensarlo.

Cuando por fin mi nombre apareció en la pantalla del centro de salud, pasé directamente a la consulta del dermatólogo. "Tiene usted flojera de carácter y déficit de capacidad didáctica", me espetó nada más verme, sin mediar un buenos días ni haberme dado tiempo a sentarme. Yo llegaba para consultar una potencial dermatitis de contacto en la mano provocada por una alergia, pronosticada por un vecino en una conversación de ascensor. Me sentí apaleado por un diagnóstico que no venía a cuento por su contenido, pero que firmaría cualquier familiar o amigo que conociera como me tiene de domesticado mi hija Flor. Ella, muy adulta pese a sus ocho años de edad, ha heredado el carácter de su madre, todo lo opuesto a flojo, y hace tiempo que ha pasado por encima de mi con una facilidad pasmosa, con un salto que si lo hiciera una gimnasta rumana en el potro en unas olimpiadas, le pondrían un diez.

No he sabido que contestarle. Se ha aprovechado de mi estado de shock, y en unos cinco minutos me ha revisado la mano, me ha dicho que en una uña puede que tenga hongos y me ha recetado preventivamente la misma crema para la mano derecha y el pulgar de la izquierda. Le he pagado treinta euros, me ha dado cita para dentro de dos meses para estudiar la evolución del desperfecto y me he ido sin poder articular palabra. He llegado a casa y me he puesto a segar el prado, asalvajado después de un fin de invierno de agua y sol. Sólo ahora, mientras paso el cortacésped, que es el momento en que me trabajo los discursos de los encuentros inesperados, dejado llevar por "el ingenio de la escalera", acierto a componer, ya tarde, tu sabes, la respuesta perfecta al cabrón del dermatólogo.

miércoles, 11 de marzo de 2026

El valor de las palabras

Una vez leí que las cosas comienzan a existir cuando se les pone nombre. Antes, supongo, están en una especie de limbo semántico, como en una sala de espera de hospital, aguardando con impaciencia que alguien les cite por megafonía. ¿Ocurre lo mismo al revés? Cuando algo o alguien deja de nombrarse, puede ser que por olvido, ¿deja de existir, al menos para el olvidante? Porque es cierto que hay palabras que desaparecen, como el nombre de un oficio antiguo, el apodo por el que te llamaba tu padre o una pareja que ya no es, o una fábrica que cerró hace tiempo y que ya nadie recuerda. ¿Cuando muere un vínculo muere la palabra? ¿Cuando el oficio ya no existe, cuando tu padre fallece o cuando tu pareja se ha convertido en ex? ¿O el mero hecho de recordar una palabra, aunque ya no se pronuncie, aunque quien la pronunciaba ya no está, mantiene vivo a lo no nombrado?
free hit counters