Un teléfono móvil está sonando.
- ¿Qué tal? ¿Cómo estás?
E: - Pues muy bien, supercontenta de como salieron las cosas ayer.
- Te lo he dicho varias veces, pero si la fiesta fue un éxito fue gracias a ti. Todo el mundo me felicitó, y no hice más que indicarles que fueran a decírtelo a ti, que habías sido la artífice de la organización.
E: - Vas a conseguir que me ponga colorada. La idea fue tuya, los invitados los seleccionaste tu, tu elegiste el Club de Regatas...
- Si, todo eso era lo fácil, tu lo hiciste posible sin ningún fallo.
E: - Bueno, y ahora, ¿vas a contarme el gran secreto?
- ¿A cuál te refieres?
E: - No te hagas el tonto. ¿Quénes eran los invitados?
- Te juro que no los había visto en mi vida.
E: - Eso no significa que no supieras quienes son.
- En efecto.
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