Nunca pensé que poesía y gramática, en cualquiera de sus formas y variantes, pudieran ir juntas en la misma frase, al estilo de inteligencia y militar. Pero recientemente las escuché en un podcast para describir la gramática polaca y me gustó esta expresión. Por alguna singularidad de la misma, tildaban una de sus reglas como poesía gramatical. Y eso que me gustan las gramáticas. Y eso que me gustan las lenguas. Tanto como los idiomas.
He decidido volver a estudiar polaco antes de que el podcast considerara esa relación con la poesía. Hace ya casi 15 años que me fui de Varsovia, y en este tiempo quise volver a estudiar el idioma, incluso tuve un par de intentonas que fracasaron. Fundamentalmente porque mis profesoras no eran profesoras, sino polacas circunstancialmente fuera del país, pero que no tenían la capacidad didáctica para serlo.
Ahora, ya con las videoconferencias totalmente integradas en nuestras vidas, me resulta muy fácil el retorno al pasado de Jacques Tourneur y volver a dar clase con la última profe que tuve en Varsovia.
Habrá novedades sobre este tema.
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