miércoles, 6 de mayo de 2026

Me equivoqué de faro

Hoy he escuchado en la radio una historia de hace muchos años, relacionado con el hantavirus, acerca del armador que visualizó la oportunidad de los viajes de placer en crucero, y que el primer barco dedicado a semejante menester sufrió un accidente y encalló porque el capitán se había equivocado de faro.

Un faro tiene una combinación específica de períodos de luz y de sombra, que se llama la característica del faro, por la que se le puede reconocer desde el mar, y así saber los tripulantes en donde se encuentra un barco y de acuerdo con sus cartas y mapas, situarse. ¿Pueden dos faros tener la misma característica? Si, pero tendrían que estar tan alejados en el mapa que sería imposible de confundirlos. No sé. Por ejemplo uno en la costa asturiana y otro cerca del cabo de Buena Esperanza. Habría que estar muy mal orientado para que nos indujera a error. La otra explicación del accidente sería que no hubiera identificado correctamente al faro por su característica, y pensara que era el faro de Tazones en vez del de Cabo Peñas. Y de ahí la debacle.

Pues se me ha ocurrido pensar que también a nosotros nos pasa lo mismo, nos equivocamos de faro (persona). En ocasiones, erramos al interpretar unas señales de luz y de sombra que nos envían y que son otras distintas. Eso trae como consecuencia que ese no es el faro (persona) al que nos tenemos que dirigir. Y encallamos. En otras ocasiones, las menos, confundimos un faro (persona) con otro que está a muchos kilómetros de distancia, acabamos descolocados.

No hay comentarios:

free hit counters