¿Y si las cosas que no sabemos y nos figuramos suceden justo al revés? ¿Si el vecino que te cruzas en el ascensor y que nunca te saluda con efusividad, ese mismo que te parece un soso, tiene una conversación interesante? ¿Y si tu compañero de viaje transoceánico tiene unas ganas incontenibles de hablar del curso de escritura kanji que ha seguido porque una de sus hermanas vive en Japón y tu prejuicio no le dirige la palabra? ¿Y si el minotauro era el bueno y Teseo un auténtico hijo de mil putas, como en el cuento de Cortázar? ¿Y si la Farala de la oficina es accesible a más no poder y no una diva engreída?
¿Tendría vuelta atrás todo el camino recorrido hasta ahora? ¿En qué lugar quedaría la intuición?
No hay comentarios:
Publicar un comentario