Es una máxima muy antigua, dejar salir a quien está dentro antes de entrar uno, por ejemplo a un autobús o en el metro. José Mota lo redefinió como las gallinas que entran por las que salen, que viene a ser lo mismo, con una vis un poco más contable. Igual pasa con las personas. Hay que obligarlas a salir de la vida de uno para que puedan entrar otras. Aunque se agarren al marco de la puerta, con desesperación, cuando sepan que están siendo desahuciadas.
Y hasta que no salgan, no metas a más. Ni se te ocurra. No funcionará.
No hay comentarios:
Publicar un comentario