Nel camín de Colunga a Laviana nun fizo una coma.
¿Quién no tiene un amigo, amiga o amigue que no calla ni debajo del agua? De esos que, sin carrerillla o con ella, empiezan a hablar y nadie los para. Generalmente son esos amigos a los que llamas por teléfono para contarles algo, y, sin darte opción, te sueltan un rollo de algún tema que les ha sucedido, puede que por más de media hora y después te dicen, "te tengo que dejar porque tengo que salir al banco con mi madre". Te cuelgan el teléfono y después tu te quedas pensando, "pero si el que había llamado había sido yo".
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