jueves, 9 de abril de 2026

¿Qué pasa si...?

¿Y si las cosas que no sabemos y nos figuramos suceden justo al revés? ¿Si el vecino que te cruzas en el ascensor y que nunca te saluda con efusividad, ese mismo que te parece un soso, tiene una conversación interesante? ¿Y si tu compañero de viaje transoceánico tiene unas ganas incontenibles de hablar del curso de escritura kanji que ha seguido porque una de sus hermanas vive en Japón y tu prejuicio no le dirige la palabra? ¿Y si el minotauro era el bueno y Teseo un auténtico hijo de mil putas, como en el cuento de Cortázar? ¿Y si la Farala de la oficina es accesible a más no poder y no una diva engreída?

¿Tendría vuelta atrás todo el camino recorrido hasta ahora? ¿En qué lugar quedaría la intuición?

Fairu

Estado de avance del hórreo - 8 abril 2026

Conversación escuchada en un bondi

- ¿Qué querías que hiciera? ¿Que cancelara la boda y les dijera a mis padres que era porque me gustaba una niñata? Además, casi de la familia.

- Pues hubiera estado gracioso, si. Y también cuando se enterara mi madre, jajajaja. Pero de lo de niñata podrías haber prescindido. Me hiciste sentir culpable.

- ¿Culpable de que?

- De lo que tuvimos, aunque fuera casi nada.

- El único culpable, si hubo, fui yo. Tú no fuiste culpable de nada. Eras tú la que me gustaba de verdad. Y tuvimos mucho, no casi nada. Es cierto que fue sólo un pico, pero, ¿la conexión que tuvimos fue poco? Joder, si yo me moría por quedar contigo para charlar.

- No quería decir eso, lo sabes. Yo hubiera hecho lo que me hubieras pedido.

- Yo también.

miércoles, 8 de abril de 2026

Las fotografías de Ángela López de la Vega

Lo primero que me llamó la atención de las fotografías es que eran en blanco y negro, de una estética fetén. Antiguas, no sabría decir cuánto, pero como de los años 50, pensé después. No me atrevía a adivinar la edad de los chicos que salían en ellas. Seguro que me confundiría, porque pareciéndome que eran un grupo de amigos, uno de ellos, que se daba un aire a mi padre, le estimé unos 20 años, pero a otro no le bajaba de los 40. La fotógrafa era una tal Ángela López de la Vega, de la que nunca habia oído hablar, y me sorprendió que fuera una mujer, especialmente para esa época. Las fotografías eran de un viaje en un antiguo autobús, de los que nunca llegué a ver circular, a Covadonga, en Asturias, y parecía como que la fotógrafa hubiese coincidido casualmente con aquellos muchachos, que no les conociera previamente. Saqué unas instantáneas de las fotos que más me habían gustado, para conservarlas en el móvil.

Al llegar a casa esa noche, recordando las fotos y a su autora, tecleé su nombre en google por ver que más podía averiguar sobre ella, pero no conseguí encontrar ninguna entrada de una tal Angela López fotógrafa. Ninguna combinación de sus apellidos me dio pista alguna. Decidí entonces volver a revisar las fotos, por buscar alguna pista adicional, pero no pude encontrar nada. Mi búsqueda se antojaba infructuosa.

martes, 7 de abril de 2026

Con la guardia baja

Como vivo en una zona donde los carteros se pierden, hace tiempo que recibo las multas de tráfico y los paquetes de amazon en casa de mi hermana. Cuando me manda una foto de una carta con el logo de la dgt o un paquete de cartón, ya sé que es lo que me espera. Sin embargo aquella carta llegó en un sobre que yo diría antiguo, con letras de haber sido escritas con máquina de escribir en la dirección postal y el remite, que era simplemente un apartado de correos. Estoy seguro de que era una underwood.

Algo me removió el estómago como no ocurría hacía infinitos años, con nervios de decepción de novieta, y le pedí a mi hermana que abriera la carta. Más tensión hasta que llegó la foto y en ella, el notición: Sargadelos, en una comunicación muy escueta, aceptaba mi propuesta técnico comercial para ser proveedor de caolín para sus cerámicas.

Hacía unos meses, animado e informado por un amigo que tenía una prima trabajando en la fábrica, decidí ofrecerles caolín, del que sabía que necesitaban suministradores, y que preferían que fuesen de la zona. Hice un par de consultas, armé todo lo rápido que pude la oferta y se la envié. De todo esto hacía unos seis meses, y ya me había olvidado del tema.

He sido muy fan de Sargadelos desde siempre, y el fanatismo se me ha desbordado desde una visita reciente a la fábrica, en la que descubrí, entre otras cosas, como conseguían ese azul tan intenso. Ahora, sólo quedaba por resolver un detalle menor sin importancia. No sé de donde voy a sacar el caolín.

lunes, 6 de abril de 2026

Buscar o encontrar. Cazar o recolectar.

Buscar es consecutivo a una posición activa, a una detección de una necesidad o de un deseo, que desencadena una investigación. Se busca un par de sandalias que necesitamos o nos apetecen, un curriculum de una asistente o un restaurante para cenar el próximo viernes. Termina, o no, en un encuentro. Encontrar, desde esta perspectiva, es consecuencia de buscar. El binomio buscar-encontrar es el leitmotiv del cazador, es su motor vital.

Encontrar puede ser también la resulta de una operación casual, que se podría decir en cierto modo pasiva. Encontrarás lo que buscas si guardas lo que no necesitas, le leí una vez a Saramago. Asi, no proviene de la necesidad, sino de la precaución. Quizás es fruto de una despreocupación, de una falta de urgencia, de un estado de tranquilidad. De la paciencia. Cuando hay que esperar, hay que esperar, le leí una vez a Murakami.

El recolector, como el cazador, ¿busca y encuentra (o no), o encuentra después de esperar despreocupado?

domingo, 5 de abril de 2026

sábado, 4 de abril de 2026

Instinto y laberinto

Hay dos formas de entrar a un laberinto: voluntaria y forzosa.

De forma voluntaria, como el que entra en un juego. Tiene la ventaja de que se suele conocer la vía de escape y en cualquier momento se puede salir. La navegación dentro no debería generar angustia, porque quien por su gusto corre, jamás de la vida cansa. No siempre es cierto, y a veces se queda uno atrapado absurdamente.

De forma forzosa, que tiene también dos variantes, que alguien te fuerce a entrar o que tu mismo te fuerces, que también se dice artificialmente voluntaria. En estos dos tipos de entrada forzosa también conocemos como se escapa, pero o nos hacemos los tontos o nos cuesta pulsar el botón del pánico porque por pánico puro se nos olvida que lo tenemos. Suelen generar angustia y ansiedad hasta que recordamos qué fácil era pulsar.

Olvidándonos de qué manera entramos y de que sepamos salir, sólo por juego, se nos presenta una duda shakespeariana: ¿se debe utilizar el instinto, sufriendo los tiros penetrantes de la fortuna injusta, o una técnica, haciendo frente al torrente de calamidades con oportuna resistencia, para salir del laberinto?

En cualquier caso, el instinto dentro sólo les funciona a los inteligentes y calmados.

viernes, 3 de abril de 2026

Pequeñas detonaciones controladas

Un evento, una situación, una persona, provocan que el mundo se sacuda y todo quede patas arriba. Incluso hasta cosas que teníamos como referencia absoluta, como las carreteras o los contornos de los pueblos de un mapa, se desplazan. Tal es el grado de desorientación que ni con brújula ni linterna se puede saber lo que se tiene delante de los ojos. Frente a estas sacudidas extremas, de las que se vuelve a su sitio con paciencia y calma, hay otras alteraciones provocadas, que tienen un efecto similar y que se generan habitualmente desde dentro, buscando una catarsis inmediata y que desplazan ligeramente los límites de las conviciones propias. Se sale de ellas reforzado.

lunes, 30 de marzo de 2026

Mi futuro debut como narrador

Me he propuesto escribir algo que, sea ficción o realidad ficcionada, no me tenga como uno de los protagonistas, ni aún escribiendo en tercera persona. Una historia en la que yo sea un observador, a ser posible no inercial y todo lo neutral que pueda. En la que sea, por encima de todo, el narrador. Cortázar decía que hay que escribir varios cuentos a la vez porque, si no se hace así, se escribe siempre el mismo cuento. En mi caso, apostillo que igual de malo.

¿sigo un proceso de creación o cómo ye lo mío?

Creo que todo lo comienzo con una frase o una expresión. Algo que escucho, leo o recuerdo y me impacta, venga de una película o serie, de un libro o de un sueño. Creo que esas son mis fuentes de inspiración. Luego no sé como sigue. Incluso esta entrada, me suena a que ya he escrito al respecto en algún momento antes. No estoy seguro.

jueves, 12 de marzo de 2026

Una cuestión de alergias

De modo que ayer tuve la famosa cita con el médico que te había anticipado. Llegué puntual, como de costumbre, pero, como me temía, todavía pude disfrutar durante un tiempo de la sala de espera, tiempo que ocupé en escribir una reflexión sobre el nombre de las cosas que venía rondándome la cabeza estos últimos días, fruto de un sueño y un recuerdo. Me río ahora porque estarás pensando, como yo, que mi proceso de creación es muy al estilo Oliver Laxe con Sirat. No sé como escribir correctamente el sonido onomatopéyico de una carcajada. De la que me ha venido a la cabeza al pensarlo.

Cuando por fin mi nombre apareció en la pantalla del centro de salud, pasé directamente a la consulta del dermatólogo. "Tiene usted flojera de carácter y déficit de capacidad didáctica", me espetó nada más verme, sin mediar un buenos días ni haberme dado tiempo a sentarme. Yo llegaba para consultar una potencial dermatitis de contacto en la mano provocada por una alergia, pronosticada por un vecino en una conversación de ascensor. Me sentí apaleado por un diagnóstico que no venía a cuento por su contenido, pero que firmaría cualquier familiar o amigo que conociera como me tiene de domesticado mi hija Flor. Ella, muy adulta pese a sus ocho años de edad, ha heredado el carácter de su madre, todo lo opuesto a flojo, y hace tiempo que ha pasado por encima de mi con una facilidad pasmosa, con un salto que si lo hiciera una gimnasta rumana en el potro en unas olimpiadas, le pondrían un diez.

No he sabido que contestarle. Se ha aprovechado de mi estado de shock, y en unos cinco minutos me ha revisado la mano, me ha dicho que en una uña puede que tenga hongos y me ha recetado preventivamente la misma crema para la mano derecha y el pulgar de la izquierda. Le he pagado treinta euros, me ha dado cita para dentro de dos meses para estudiar la evolución del desperfecto y me he ido sin poder articular palabra. He llegado a casa y me he puesto a segar el prado, asalvajado después de un fin de invierno de agua y sol. Sólo ahora, mientras paso el cortacésped, que es el momento en que me trabajo los discursos de los encuentros inesperados, dejado llevar por "el ingenio de la escalera", acierto a componer, ya tarde, tu sabes, la respuesta perfecta al cabrón del dermatólogo.

miércoles, 11 de marzo de 2026

El valor de las palabras

Una vez leí que las cosas comienzan a existir cuando se les pone nombre. Antes, supongo, están en una especie de limbo semántico, como en una sala de espera de hospital, aguardando con impaciencia que alguien les cite por megafonía. ¿Ocurre lo mismo al revés? Cuando algo o alguien deja de nombrarse, puede ser que por olvido, ¿deja de existir, al menos para el olvidante? Porque es cierto que hay palabras que desaparecen, como el nombre de un oficio antiguo, el apodo por el que te llamaba tu padre o una pareja que ya no es, o una fábrica que cerró hace tiempo y que ya nadie recuerda. ¿Cuando muere un vínculo muere la palabra? ¿Cuando el oficio ya no existe, cuando tu padre fallece o cuando tu pareja se ha convertido en ex? ¿O el mero hecho de recordar una palabra, aunque ya no se pronuncie, aunque quien la pronunciaba ya no está, mantiene vivo a lo no nombrado?

martes, 10 de marzo de 2026

sábado, 7 de marzo de 2026

Diario de un pardillo naíf

M camina delante de mi, unos pasos. Tres o cuatro pasos. Yo pienso que son unos metros. Lleva a S de la mano. Se miran y se sonríen. S lo hace de forma natural, la de un niño. M como si fuese un gesto aprendido, reciente. Robótico. Camina delante de mi lo que yo creo que son unos pasos, pero nos separan años, quizás no de los buenos. Y yo no lo veo. ¿Cuál es la diferencia entre naíf y pardillo? Ahora me pienso naíf por buscar una puerta de salida y no fustigarme. Se detienen, M se gira y cruzamos la mirada. Tal parece que estuviésemos en el mismo sitio en días diferentes, porque siento que no me ve. Soy transparente a sus ojos. Al menos, el yo naíf que creo que era. Ya no sé a quien miraba. Ahora me doy cuenta de que nunca la entendí.

martes, 3 de marzo de 2026

martes, 24 de febrero de 2026

lunes, 23 de febrero de 2026

No me gusta Madrid en octubre

Ya sé que te he dicho mil veces que no volveré en octubre a Madrid, y por eso no me vas a creer. No estoy dispuesto a encontrármela de nuevo en la fiesta, fingir que no la conozco, y ser yo después quien se quede con mal sabor de boca, que es lo que me sucede siempre. Te he dado distintas disculpas, hasta me acuerdo que te dije una vez, todo serio y sin ponerme colorado, que tenía una gallina a punto de parir, cuando tu sabes que no tengo gallinas. El caso era no ir, y, al final, la mayor parte de las veces siempre acabo yendo. Pero esta vez es distinto. Esta vez he tomado una decisión irrevocable. No iré a tu cumpleaños.
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