miércoles, 27 de febrero de 2008

Ultimo día en Perú

Ha transcurrido con una visita matutina al mercado de artesanía, para gastar los últimos soles, y por la tarde una excursión a Sillustani, donde hay unos restos de unos monumentos funerarios muy chulos. La foto de uno de ellos estaba en um poster en el hostel de Lima, y ya me había llamado la atención.




Mañana miércoles 27, a las 8.15 horas locales (14.15 en España) ya me vuelvo para casa, y llegaré a Madrid el 28 a las 14.30. De ahí a Gijón ...

Muchas gracias a todos los que habeis seguido el blog, especialmente a los que habeis hecho comentarios, porque me ha obligado a esmerarme al escribir. Seguiré colgando alguna foto y algún video más del viaje, o sea que estad atentos.

Especial agradecimiento a todos los que han cooperado en este viaje, empezando por HC/EDP/NEO que me cambian tiempo por dinero; a Jorge Menéndez por el Malarone y el repelente de mosquitos que vuelve a Gijón sin usar; a José Velasco (ATS de HC) por sus pastillas contra el mal de altura; a Iberia, por la manta que se quedó en Amantaní; al NH y Sol Melíá, por zapatillas de viaje y otros enseres que también quedarán en Perú; a Cutty Sark, por una bolsa que nos ganamos en una fiesta en el "Gato tuerto" y que se irá para la Chanchería; a Miguel Angel Vela, por meterme el gusanillo de Perú en el body y por su ayuda en la organización del viaje y a Marcos Costales, por un montón de consejos desinteresados que me han servido de mucho por aquí.

Hasta el próximo viaje.
Santi Rubín, alias Pin el Rucu.
En la ciudad de Puno, a 26 de febrero del año del Señor de 2008

martes, 26 de febrero de 2008

Lloviendo en Titicaca

Islas flotantes de Uros

Titicaca

No hice nada mejor que quedarme en Puno para ir a la excursión a las islas. El viaje, de dos días y una noche, consistía en ir a las islas flotantes de los Uros (a media hora de Puno), para después llegar a Amantaní, donde se hacía noche, y continuar al día siguiente a Taquile. El tiempo, como ya ha sido habitual en el viaje, nos trajo lluvias fuertes ambos días, el primero cuando llegamos a Uros y el segundo cuando nos aproximamos a Taquile.






El paisaje durante todo el trayecto es impresionante, las nubes parecen dibujadas. Y el clima, pues pasa de llover de forma casi torrencial a abrir el día y ajusticiarte el sol.



En Amantaní te alojan en casa de familias de la isla, en las que no hay ni agua corriente ni electricidad, puesto que no hay hostales. Nos dividieron por parejas o tríos, y a mi me tocó dormir con la misma familia que Nicole, una americana muy simpática de Alburquerque, que llevaba una temporada en Bolivia, entre otras cosas aprendiendo español.





Contribuyó también al buen rollito de la excursión el hecho de que había un grupo de gente bastante enrrollada (recuerdos desde aquí para todos), una pareja peruana-francés (Janete e Yves), unas chicas vascas (Andrea and company) , una alemana (Sabrina), otro francés ... la nota la dió un pesado madrileño, de padres ovetenses (era lógico que con esa mezcla fuese un pesado), que había ido a buscar a una novia peruana que conoció en un chat y que cada vez que se nos acercaba había desbandada general.


Por la noche, después de comer, nos hicieron una pequeña fiesta en la que tuvimos que vestirnos con los trajes típicos de Amantaní. No os perdais las fotos, no tienen desperdicio.




Y hoy nos tocó ir a la otra isla incluída en el pack, Taquile. Más turística, tuvimos menos tiempo para verla y además llovió una barbaridad al llegar, creo que todo ayudó a que me gustara menos que Amantaní.




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