miércoles, 15 de diciembre de 2010

PM

Nos citamos en un restaurante italiano del centro, de esos donde suelen ir los hombres de negocios a cerrar tratos, elegante y discreto. Cuando llegué estaba ya sentada a la mesa, esperando, de espaldas a la puerta de la sala, por lo que no me vió llegar. La sorprendí, se levantó, me besó tres veces en las mejillas, y cuando tomé un poco de distancia y la vi bien, frente a mí, le dije un sincero "you look really very nice".

Me enseñó sus manos, como se enseñan en los anuncios de bisutería, y me dijo muy orgullosa que ya no se mordía las uñas. Sonrió. Hacía tiempo que no la veía así, hacía tiempo que no la veía sonreir así. Estaba realmente guapa, especialmente radiante y contenta, y eso le daba un plus de belleza. Pensé instintivamente en esa canción que dice "perderme, por lo que yo ví, te rejuvenece".

Hablamos de nada importante.

Después de comer, la acompañé a tomar un taxi.

No pude por menos que enviarle un sms. "Sorry cause I didn't realize what was happening".

lunes, 13 de diciembre de 2010

Juegan blancas y dan mate en tres

Noviembre pasó de puntillas, sin querer hacer ruido ni dejar rastro, como David Niven de ladrón de guante blanco. Diciembre ha llegado, blanco, frío, certero y muy directo. En tres jugadas dará mate al 2010. Curioso juego republicano.

domingo, 12 de diciembre de 2010

viernes, 10 de diciembre de 2010

El Húngaro

Escena segunda. En una habitación de una casa de campo, que parece deshabitada por el estado de abandono en la que se halla, restos de sangre seca en el suelo conducen la cámara hacia donde se encuentra, colgada en una pared, la zarpa de un oso. Una segunda zarpa yace encima de una cama, sobre una sábana mugrienta perfectamente alisada. Fuera de la habitación, se oyen pasos mezclados, de más de una persona, y ladridos de un animal achuchado, acercándose. La cámara enfoca a la rendija entre la puerta y el suelo y entran dos personas con pantalones y zapatos de hombre, cerrando la puerta tras de si. Fuera de plano, una voz de hombre dice "es la habitación del Húngaro". Pese a que la puerta ha quedado cerrada, los ladridos del perro se hacen insoportables.
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